Mercedes-Benz Clase S (2026) | Información general
El 29 de enero de 2026, Mercedes-Benz desvelará la actualización de media vida de la actual generación de Clase S (W223), cuyo inicio de comercialización se espera para unos pocos días después. Además de cambios en el diseño (que todavía no podemos valorar porque las fotos que Mercedes-Benz ha publicado son de vehículos camuflados), hay novedades importantes en el interior y la gama de motores.
Comenzando por los motores, la versión S 580 4MATIC estrena un nuevo V8 de gasolina de 537 CV y 750 Nm. Este motor, de código M177M, reemplaza al M176 del actual S 580 4MATIC de 503 CV y 700 Nm. Ambos llevan un sistema de hibridación ligera. Lo más interesante de este cambio no es tanto el incremento de potencia. Quizás tampoco el rediseño de los conductos de admisión y escape. Lo más llamativo es la incorporación de un nuevo cigüeñal plano en sustitución del cigüeñal en cruz. Esta es una solución empleada por multitud de fabricantes de deportivos (Ferrari y McLaren entre otros) y por la propia Mercedes-Benz en el AMG GT Black Series.
Un cigüeñal plano es aquel en el que las muñequillas (el punto donde las bielas se unen al cigüeñal) están dispuestas a intervalos de 180 grados. Es decir, que todas están colocadas en un mismo plano y eso resulta en un cigüeñal que visto de perfil no tiene salientes por arriba ni por abajo. Sus ventajas con respecto a un cigüeñal calado a 90 grados (en cruz) es que resulta más ligero, hace que la respuesta al acelerador sea más inmediata y facilita alcanzar revoluciones elevadas. También cambia el sonido. Sus desventajas: más vibraciones y menos par a bajas revoluciones.
Todos estos cambios buscan un incremento de eficiencia en el consumo de gasolina, con la consecuente reducción de las emisiones, y la ya comentada mejora de respuesta al acelerador. El actual S 580 4MATIC acelera de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos. El nuevo modelo estará más cerca de la barrera de los cuatro segundos.
Otro motor que recibe cambios es el seis cilindros en línea del S 500 y S 580 e (este último es híbrido enchufable y, a pesar de tener un nombre muy parecido al S 580, el enchufable no lleva un V8). Tiene un nuevo código (M256M, en vez de M256), el compresor eléctrico del sistema de sobrealimentación es más potente y hay nuevos tacos de motor para reducir las vibraciones en el interior.
En el caso del S 580 e la potencia máxima del sistema sube a 585 CV (es de 510 CV ahora mismo) y la autonomía eléctrica WLTP sigue siendo superior a 110 km (115 km en el modelo actual).
En lo que respecta a la gama Diesel (S 350 d y S 450 d), el motor OM656 evoluciona a OM656M. Entre las novedades que incorpora está un sistema de calefacción para el catalizador que permite ponerlo rápidamente a la temperatura óptima de trabajo. Con ello se reducen las emisiones durante los primeros instantes tras el arranque.
Mercedes-Benz también ha trabajado en mejorar el funcionamiento de la suspensión, si bien las opciones disponibles siguen siendo las mismas. De serie lleva una suspensión con muelles neumáticos y amortiguadores de dureza variable y, en opción, estará disponible el sistema E-Active Body Control. Con este último, el coche puede por ejemplo inclinar la carrocería hacia el interior de una curva para reducir el efecto de balanceo. También es capaz de «leer» los baches que hay por delante del vehículo y prepararse para absorberlos de la manera más confortable posible.
Para el interior, Mercedes-Benz se deshace de la pantalla en formato tableta vertical (imagen) y se pasa a una configuración más en la línea de sus últimos productos (como el GLC), con el sistema operativo MB.OS y los procesadores de NVIDIA. Además, los mandos táctiles del volante son reemplazados por botones físicos y hay más mandos de este tipo en la consola central.
Esta generación de Mercedes-Benz Clase S (W223) lleva en el mercado desde finales de 2020. Nosotros hemos probado las versiones S 400 d 4MATIC y S 500 4MATIC y lo hemos comparado en vídeo con un Lexus LS 500h.