Ferrari Portofino (2018) | Impresiones del interior

03/08/2018 |Pablo David González (@PD_Gonzalez)

Me sonroja decir que lo primero que tuve que hacer nada más sentarme en el Portofino fue subir la altura de la banqueta para poder ver algo a través del parabrisas. Creía ser una persona tirando a alta, mido 1,85 metros, pero nunca me he sentido tan abajo. Es cierto que a los pocos kilómetros me acostumbré y coloqué el asiento a su posición inferior, pero esa sensación inicial no se me olvida. Ni tampoco la posterior de creer ir en un SUV a los mandos de un BMW M5, que fue el coche que conduje tras devolver el Ferrari.

Otra cosa que me desconcertó durante los primeros metros que conduje el Portofino fue la forma de activar los intermitentes. Sabía que en la actualidad ningún Ferrari tiene la tradicional palanca a la izquierda en la columna de la dirección, sino dos botones en los radios izquierdo y derecho del volante. Son unos botones que se pueden presionar por el frente con el dedo pulgar y por la trasera con el índice, que dan una buena impresión de calidad, pero hasta que no te acostumbras a ellos su utilización es un engorro y en las rotondas, al tener que girar el volante, cuesta ponerlos correctamente.

Además de los intermitentes, en el volante están los mandos para cambiar entre luces cortas y largas, encender los limpiaparabrisas, activar el sistema de reconocimiento de órdenes vocales y cambiar el ajuste de la suspensión (imagen). También está el botón de encendido y apagado del motor (no hace falta meter la llave en ningún lado, esta se puede llevar en el bolsillo o dejarla en un hueco que hay en la consola diseñado con esa finalidad, imagen) y un selector giratorio al que Ferrari le da el nombre de «Manettino» y que permite cambiar el programa de conducción (en el caso del Portofino hay dos, COMFORT y SPORT, más la posición ESC OFF, que desconecta el control de estabilidad, imagen).

Al estar todas estas funciones en el volante, no hay palancas en la columna de la dirección. Esto facilita el uso de las levas del cambio porque, primero, estas se pueden colocar más cerca del volante que si hubiera una palanca en medio y, segundo, porque se sabe que no hay posibilidad de accionar otra cosa que no sea la leva.

En el centro de la instrumentación hay un cuentarrevoluciones de aguja de grandes dimensiones y bien visible (imagen). A ambos lados de este hay dos pantallas TFT de 5,0 pulgadas, en las que se puede ver información muy diversa. En la de la izquierda se ve información como datos técnicos del motor, datos del ordenador de viaje (es curioso, pero no encontré información sobre el consumo medio de carburante) y la configuración de algunos parámetros del vehículo (imagen e imagen). Esta pantalla se maneja con unos botones que hay a la izquierda del volante (imagen). En la pantalla de la derecha se puede ver el mapa del sistema de navegación, un velocímetro digital o analógico, el menú del sistema multimedia y el del teléfono que esté conectado mediante Bluetooth (imagen). Los botones para manejar esta pantalla se hallan en la cara posterior del volante (es una ruleta giratoria que también se puede pulsar).

La pantalla del sistema multimedia mide 10,25 pulgadas (imagen). Es táctil, aunque por debajo de ella hay unos botones que pueden utilizarse como alternativa si no se quiere tocarla y ensuciarla (imagen). La resolución de los gráficos es alta y la respuesta a las pulsaciones es veloz. Los cambios entre los diferentes menús son fluidos y, por la manera en que estos están organizados, en poco tiempo uno aprende a navegar por ellos con soltura. 

En opción hay disponible una pantalla para el pasajero colocada justo por encima de la guantera, de tipo capacitiva y de 8,8 pulgadas (es mucho más larga que alta, imagen). En ella se ve información como la velocidad, las revoluciones del motor, la marcha engranada y el programa de conducción escogido por el conductor. Pero también vale para manejar algunas funciones del sistema multimedia, como el navegador y el audio (imagen e imagen).

El cuero que recubre los asientos, las puertas y el salpicadero es suave y las piezas de plástico y de fibra de carbono parecen de buena calidad. Los botones y las ruletas tienen un tacto preciso cuando se accionan (quizás los que peor se sienten son algunos mandos del sistema de climatización, imagen). No se oyen crujidos, ni chirridos procedentes del salpicadero, pero sí un ligero cimbreo de la estructura del techo cuando este está sobre la carrocería y se circula por asfalto bacheado. Esto sucede en la inmensa mayoría de los descapotables.

Me sorprendió, para bien, que en la consola central hubiera huecos útiles para depositar en ellos cosas como un móvil, unas llaves y una billetera. El que hay justo por debajo de los botones del cambio es amplio y tiene un fondo tapizado que evita que los objetos se muevan en exceso en las curvas (imagen). Por detrás hay un portabotellas con una tapa deslizable (imagen) y, debajo del reposabrazos, otro hueco más, iluminado (imagen) y con una toma de mechero de 12 voltios y otra USB (imagen). Por huecos, el Portofino es más práctico que un Porsche 911, en el que apenas existen estos.

El espacio delante es amplio en todas las direcciones. Una persona de en torno a 1,90 metros de estatura se puede sentar sin tocar el techo con la cabeza. El mullido de los asientos es firme, pero confortable, incluso después de estar mucho tiempo sentado en ellos. La unidad de Portofino que hemos probado llevaba los opcionales, que tienen mayor cantidad de ajustes que los de serie. Con ellos es posible, por ejemplo, cambiar la anchura del respaldo y de la banqueta. Muchos de estos ajustes han de hacerse a través de la pantalla del sistema multimedia (imagen), ya que los botones que hay en el lateral del asiento solo sirven para hacer movimientos básicos, como el de desplazamiento longitudinal y el de cambio de la inclinación del respaldo (imagen). El conductor puede memorizar tres posiciones para su asiento utilizando los botones que hay en la puerta de su lado (imagen). Los soportes laterales mantienen el cuerpo bien sujeto en las curvas. 

No hemos medido las plazas posteriores, pero el espacio en ellas es insuficiente para que una persona de 1,80 metros de estatura se pueda sentar detrás de otra de igual tamaño porque las piernas, literalmente, no entran (imagen de las plazas posteriores). Creo que son un poco más pequeñas que las de un Porsche 911 Cabriolet y solamente utilizables por personas de baja estatura. Con respecto al California T, Ferrari dice que hay más espacio gracias a que los asientos son más finos. Hay anclajes ISOFIX en estos dos asientos (imagen).

Con la capota sobre la carrocería, el volumen del maletero es 292 litros (imagen) y, de acuerdo con Ferrari, da para transportar tres maletas de cabina de avión. Nosotros, como se ve en esta foto, hemos logrado introducir una maleta de tamaño grande (sus dimensiones son 72 x 45 x 29 centímetros) y otra mediana (dimensiones, 61 x 41 x 26 cm). Hay pocos descapotables de más de 500 CV con un maletero más grande, dos de ellos son el Mercedes-AMG SL 65 (504 litros) y el BMW M6 Cabrio (350 litros). El Aston Martin Vanquish Volante, el Jaguar F-Type Convertible y el Porsche 911 Turbo Cabriolet tienen un maletero más pequeño (279, 207 y 115 litros respectivamente). El portón se acciona a mano, no hay posibilidad de que sea eléctrico. En la cara interna de este hay una placa en la que se especifican todas las opciones que tiene instaladas el coche (imagen). 

La capota ocupa un volumen importante del maletero (imagen) y, antes de poder quitarla, es imprescindible colocar una pieza que divide el espacio destinado a la capota del destinado a equipaje (imagen e imagen). Ferrari no da el volumen en esta situación, pero dice que es suficiente para transportar dos maletas de cabina. Nosotros hemos metido la maleta grande sin problema (imagen). Es posible abatir cada uno de los dos respaldos traseros para así comunicar el maletero con el habitáculo y permitir el transporte de objetos alargados, como unos esquís (imagen e imagen). Para abatirlos, hay que pulsar un botón en el lado izquierdo del espacio de carga (imagen). Bajo el piso hay un pequeño juego de herramientas y un equipo para reparar pinchazos (imagen).