Un cliente entra en un concesionario BYD Gamboa en Madrid y se detiene ante un BYD Seal. Lo mira por fuera, abre una puerta, se sienta al volante y recorre con la vista el salpicadero. Lo que gusta lo que ve y lo que siente, pero tiene dudas. Algunas de ellas tienen que ver con el coche y otras, sencillamente, con las tres letras que lleva en el capó.
BYD es una marca china y para muchos posibles compradores, eso aún genera varios interrogantes. ¿Será un coche de calidad? ¿Envejecerá bien? ¿Qué ocurrirá si la marca deja España dentro de unos años? ¿Dónde hay que llevarlo si necesita una reparación?
Son dudas razonables. BYD inició su actividad comercial en España en 2023 y, por tanto, para buena parte del público sigue siendo una marca nueva. Pero tres años después ya hay un buen número de coches, datos y experiencia para comprobar hasta qué punto encajan algunos de los tópicos que siguen rodeando a los fabricantes chinos.
«Los coches chinos son baratos porque tienen peor calidad»
El BYD Seal que tiene delante el visitante sirve para abordar la primera duda. Es una berlina eléctrica de 4,80 metros de longitud que compite directamente con modelos de fabricantes europeos, coreanos y estadounidenses.
BYD desarrolla y produce buena parte de los elementos principales de sus vehículos, como las baterías, los motores eléctricos, los sistemas de control y los semiconductores. Esta integración industrial es poco habitual entre los fabricantes de automóviles.
El Seal lleva además la denominada Blade Battery y obtuvo cinco estrellas en las pruebas de seguridad Euro NCAP. Esta calificación no permite saber cómo estará un coche dentro de 15 años, pero sí que sirve para comprobar que su seguridad no responde a estándares inferiores a los de sus competidores de otros lugares del mundo.
Pero además hay otro dato que resulta mucho más fácil de valorar para un comprador: la garantía. BYD cubre el vehículo durante seis años o 150 000 kilómetros, mientras que para la batería ofrece ocho años o 250 000 kilómetros para un estado de salud mínimo del 70 %.
Es una marca nueva. ¿Seguirá aquí dentro de cinco años?
Probablemente, la duda más difícil de resolver mirando un coche.
Ningún fabricante puede garantizar qué ocurrirá en el mercado dentro de 10 o 20 años. Lo que sí se puede analizar es la dimensión actual del BYD.
En 2025, BYD superó por primera vez a Tesla en ventas mundiales de coches totalmente eléctricos. En España alcanzó las 50 000 matriculaciones en junio de 2026, apenas tres años y tres meses después de iniciar su actividad comercial en nuestro país. Además fue la marca con más matriculaciones de vehículos enchufables en España durante 2025 y mantuvo esa posición en el acumulado de los primeros meses de 2026.
Las cifras no garantizan el futuro, pero sitúan a BYD lejos de la imagen de una pequeña empresa que acaba de empezar a fabricar coches. De hecho, la compañía lleva décadas produciendo baterías y actualmente desarrolla automóviles, electrónica, productos de almacenamiento energético y otros sistemas relacionados con la movilidad eléctrica.
«Con un eléctrico acabaré pendiente de la batería»
El visitante cambia de coche y se detiene ahora delante de un BYD Atto 3 EVO. Rápidamente, la conversación cambia hacia los kilómetros que podrá recorrer.
La versión Design de este modelo tiene una autonomía homologada en ciclo combinado de 510 km, que pasan a 710 km si es en el ámbito urbano. Su batería tiene 74,8 kWh de capacidad y trabaja con una arquitectura eléctrica de 800 voltios. Gracias a ello, en un cargador adecuado admite hasta 220 kW de potencia y puede pasar del 10 al 80 % en unos 25 minutos.
Los mencionados 710 km de autonomía requieren una aclaración importante: corresponden al ciclo urbano, que es el ámbito donde un coche eléctrico tiene un consumo más bajo. Para viajar, la referencia adecuada son los 510 km del ciclo combinado, mientras que la autonomía real dependerá de la velocidad a la que se circula, la temperatura, el uso del climatizador y otros factores externos como la orografía del terreno.
Aún así, no toro el mundo está dispuesto a planificar paradas para recargar la batería ni disponen de un cargador en casa. Para ellos, BYD también ofrece híbridos enchufables.
Un Atto 2 DM-i, por ejemplo, tiene una autonomía eléctrica homologada de 90 kilómetros en su versión de mayor batería y alcanza hasta 100 kilómetros de autonomía total combinando electricidad y gasolina. Durante los desplazamientos del día a día puede utilizarse como un coche totalmente eléctrico y para un viaje largo, dispone también de un motor de combustión.
Por ello, la pregunta ya no debería ser únicamente si un eléctrico tiene autonomía suficiente. Conviene preguntarse cuántos kilómetros se hacen cada día, dónde se puede cargar y qué tipo de viajes se realizan habitualmente.
«Serán asequibles, pero tendrán poco equipamiento»
El mismo modelo, el Atto 2 DM-i, sirve perfectamente para comprobar otro de los tópicos habituales.
Desde su versión de acceso, llamada Active, incluye asistentes a la conducción, conectividad y diversos elementos de confort que tradicionalmente obligaban a subir de nivel de equipamiento o recurrir a opcionales en otros fabricantes. BYD puede controlar buena parte del coste de esos componentes porque produce internamente una parte importante de la tecnología que utiliza en sus vehículos.
Eso no significa que un BYD sea necesariamente la mejor compra para todo el mundo. Como sucede con cualquier otro coche, habrá que comparar precio, consumo, espacio, prestaciones y equipamiento con los modelos equivalentes.
La diferencia es que el origen chino del coche aporta cada vez menos información útil para hacer dicha comparación.
La parte del coche que no viene de China
El visitante ha visto varios modelos, ha preguntado por las baterías y ha hablado de autonomía. Pero antes de irse se plantea otra cuestión: ¿y si tengo un problema dentro de unos años? La respuesta es sencilla:
BYD Gamboa dispone actualmente de puntos de venta y talleres oficiales en Atocha y en Rivas-Vaciamadrid. Detrás de ellos está el Grupo Gamboa, una empresa familiar madrileña con más de sesenta años de actividad en el sector del automóvil.
El grupo cuenta en la actualidad con alrededor de 900 profesionales, 40 puntos de atención y una red de más de 30 centros de posventa en la Comunidad de Madrid. Además, más de un centenar de sus técnicos están especializados en vehículos electrificados.
La electrificación tampoco es algo excepcional dentro de sus talleres y concesionarios: según datos del propio grupo, el 77 % de los vehículos nuevos que vendió en 2025 fueron electrificados.
Este respaldo resulta especialmente relevante cuando se compra un coche de una marca a aún es nueva para muchos españoles. El automóvil puede proceder de un fabricante chino, pero la persona que lo entrega, el taller que realizará el mantenimiento y el lugar al que acudirá el propietario si surge una incidencia están en Madrid.
Verlo antes de tomar una decisión
El visitante vuelve finalmente al BYD Seal con el que empezó la visita al concesionario.
Abre de nuevo la puerta, ajusta el asiento y toca algunos de los mandos que unos minutos antes observaba desde fuera. Después de conocer los datos, las preguntas son distintas. Ya no gira todo entorno a si el coche es chino.
Ahora compara espacio, equipamiento, autonomía, precio, garantía y red posventa. Es decir, empieza a juzgarlo como haría con cualquier otro coche.
Los prejuicios hacia los coches chinos no desaparecerán porque un fabricante diga que sus productos son buenos. Tampoco debería hacerlo. La mejor forma de decidir sigue siendo la misma de siempre: comparar los datos, ver el coche, conducirlos y saber quién responderá después de la compra.
En Madrid, BYD aporta el automóvil y su tecnología. Grupo Gamboa aporta algo mucho más próximo: más de seis décadas vendiendo y manteniendo coches en la Comunidad de Madrid.
Y es que algunas dudas, al final, se resuelven simplemente abriendo una puerta y sentándose al volante.
