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Volvimos a repartir helados

Segunda etapa del Dakar, que se desarrollaba por pistas muy de rallye, rápidas y con muchas piedras a los lados. Había que ir muy fino. En un momento dado ha llovido bastante, a lo que se ha sumado que hemos vuelto a tener problemas con los limpiaparabrisas, que dejaban de funcionar de forma intermitente. Esta noche los volverán a repasar para ver si se soluciona definitivamente.
La etapa era cien por cien nueva y hemos rodado a buen ritmo, pero sin riesgos. Nasser, por su parte, se ha salido y ha golpeado contra una piedra. Afortunadamente para él, llevaba montada la defensa delantera y no ha dañado el radiador. En cuanto a sus problemas de calentamiento, el coche lleva una válvula que regula el trabajo de los dos turbos. Si esa válvula se calienta se pone el modo “emergencia”, lo que reduce la potencia.
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El formato de etapas en el que las motos hacen pistas diferentes en una buena parte del trazado funciona bien, y hasta cerca de la meta no hemos tenido que adelantar a ninguna. Eso sí, hemos perdido algo de tiempo. Aunque más hemos perdido al alcanzar a un coche de la organización. En estas zonas tan pobladas, la organización manda un vehículo por la pista que verifica que no pueda haber problemas con el público. Van conectados por radio con la dirección de carrera, por si les “cazamos”. Parece ser que cuando han preguntado por nosotros han entendido que estábamos a 7 km, cuando en realidad lo que les decían es que nos faltaban 7 km para la meta, o lo que es lo mismo, que estábamos en su estela de polvo. Hemos tardado en adelantar y hemos perdido unos 40 segundos. Esperemos que no hagan falta más adelante.
Otro de nuestros compañeros, Marc Miller, ha volcado en una curva. El cristal estaba muy roto y ha tenido que cortarlo con un machete para retirarlo y poder ver el camino. Ha perdido casi una hora entre la reparación, más el tiempo que ha rodado sin cristal.
La tercera etapa estará dividida en dos tramos, con una zona neutralizada intermedia. El primer tramo es de 227 km, sobre pista de piedras sueltas, mientras la segunda parte tiene 102 km. Comenzamos a rodar en altura, ya que todo el día se va entre 2.000-2.200 metros, llegando en algunos puntos de la especial a ascender hasta los 3.700 metros.
Por cierto, os voy a contar una curiosidad. Aquí estamos en verano y hace mucho calor, con lo que cada vez que el equipo gana una etapa se regalan helados a todos los mecánicos y a todos los periodistas que estén por la zona. Hoy, por segundo día consecutivo, hemos repartido helados. Esperemos que tengamos que repartir muchos más.

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