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Gasóleo A, B y C: en qué se diferencian

En las estaciones de servicio y en el sector de la distribución de hidrocarburos, el gasóleo se clasifica en tres grandes categorías comerciales: A, B y C. Normalmente, la distinción suele asociarse casi exclusivamente al precio por litro y a la existencia de un régimen tributario bonificado para usos profesionales o domésticos.

Sin embargo, reducir esta diferenciación a un mero matiz impositivo o al color del combustible es un error. Aunque todos derivan del mismo proceso de destilación del petróleo crudo en la torre de fraccionamiento, obteniéndose entre los 200 ºC y los 380 ºC, cada tipo se somete a especificaciones normativas, procesos de hidrodesulfuración y paquetes de aditivación sustancialmente distintos según su destino operativo.

Características de cada tipo

La principal diferencia, a nivel técnico, entre las tres clases de gasóleo está en el equilibrio entre su capacidad de autoignición, el límite máximo permitido de azufre y los aditivos detergentes y anticorrosión:

Trazadores químicos y sanción tributaria

Para impedir el fraude fiscal consistente en repostar gasóleo B o C en turismos convencionales, la legislación obliga a las refinerías a añadir trazadores químicos indélébiles y colorantes orgánicos: el gasóleo A presenta un tono amarillento o verdoso translúcido; el tipo B se tiñe de rojo mediante el colorante Solvent Yellow 124 y Solvent Red; y el gasóleo C incorpora una tinción azul o verdosa oscura. Estos marcadores moleculares quedan impregnados en las paredes del aforador, las conducciones y el filtro durante miles de kilómetros, facilitando su detección en controles de inspección fiscal mediante espectrometría.

Más allá del gravamen y la infracción administrativa, el uso continuado o puntual de gasóleo B o C en un motor diésel moderno representa una amenaza mecánica directa:

  1. Deterioro de la inyección Common Rail: Los sistemas modernos de inyección directa piezoeléctrica trabajan a presiones que superan los 2.000 y 2.500 bares, con tolerancias de mecanizado de micras. La ausencia de aditivos lubricantes específicos o la mayor viscosidad y presencia de impurezas del gasóleo C provocan el gripado del émbolo de la bomba de alta presión y la obstrucción de los microorificios del inyector.
  2. Colapso del filtro de partículas (DPF) y catalizador SCR: El mayor porcentaje de azufre y compuestos pesados en combustibles no aptos para automoción multiplica la posibilidad de generar hollín y cenizas sulfatadas. El filtro de partículas se satura con rapidez y el azufre envenena químicamente los metales preciosos del catalizador de oxidación (DOC) y las trampas de NOx​, inutilizando los sistemas de descontaminación de gases.
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