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Porsche Ice Experience Andorra: aprender disfrutando

Para aquellos a los que nos gustan los coches y que disfrutamos al volante, los cursos de conducción nos generan «mariposas en el estómago». Rodar en un ambiente seguro y controlado, en muchos casos con coches espectaculares que muchos no nos podríamos permitir y bajo las indicaciones de expertos en la materia es, sin duda, una experiencia por la que hay que pasar.

En este sentido me siento muy afortunado porque, gracias a este trabajo, he hecho numerosos cursos en algunos de los circuitos más importantes de nuestro país (y algunos de fuera): Jarama, Montmeló, Jerez, Los Arcos, Llucmajor, Ascari, Estoril o Sachsenring son algunos de ellos. Y como veis, todos tienen un aspecto en común, son de asfalto.

Mis asignaturas pendientes son las experiencias off-road y las de nieve/hielo. Especialmente estas últimas, de las que muchos compañeros me han contado tantos detalles, curiosidades y anécdotas que automáticamente han ido generando un interés cada vez más intenso en mi interior. Hasta ahora.

Y digo hasta ahora porque, como si mis plegarias hubieran sido escuchadas, llegó a nuestra redacción una invitación para asistir a la Porsche Ice Experience que la marca alemana lleva a cabo cada año. Levanté el dedo, me presenté voluntario y en unos días tenía el programa en mi correo con todos los detalles de la experiencia; una experiencia que hoy os quiero trasladar de la manera más amena posible.

En primer lugar, ¿qué es eso de Porsche Ice Experience?

Ice Experience es eso, una experiencia, un curso que Porsche, en colaboración con la empresa Áreas de Basella, lleva a cabo cada año en un lugar privilegiado: el circuito de Pas de la Casa (Andorra), un trazado que tiene el «título» o el «honor» de ser catalogado como el circuito más alto de Europa (está a 2400 msnm, nada menos). Con semejante altitud y en medio de los Pirineos, la nieve, el hielo y el frío están asegurados, como experimenté durante la jornada (llegué a ver 11,5 grados bajo cero).

En dicho circuito, Porsche pone a disposición de los clientes una buena parte de su gama de tracción total para mejorar la técnica al volante sobre este tipo de superficie tan resbaladiza y delicada. No es cuestión de «sacar tiempos» o de «hacerse todo el circuito de lado» (aunque se intentó, dicho sea de paso), sino de «sentir» el coche, de conocer dónde y cuánto se ha de girar, dónde se ha de dar gas y cómo tratar de minimizar tanto el subviraje como el sobreviraje.

Y todo ello se hace a bordo de coches de tracción total de Porsche, pero con diferentes tipos de carrocería, de peso, de tamaño y de sistemas propulsores. Parece un asunto baladí, algo en lo que, de primeras, no cae uno, pero que tiene una relevancia enorme a la hora de conducir el coche.

Porque no es lo mismo hacer girar un 911 Targa 4 GTS, con sus 1820 kilos, que un Porsche Taycan GTS de casi 2400 kilos. Tampoco es lo mismo tratar de modular la aceleración en un coche con motor de combustión turboalimentado (que aunque poco, tiene cierto «lag»), que en uno eléctrico, cuya entrega de potencia es instantánea. Y luego está el reparto de pesos, la posición de los mismos, las ayudas electrónicas a la conducción (y sus distintas posiciones), el tipo de neumático….

Un mundo de variables que dan como resultado unas reacciones completamente distintas entre coches y que obligan a adaptar las acciones que hace el conductor para tratar de mantener el coche en pista. Aquí es donde la figura del instructor es clave porque continuamente va dando indicaciones sobre qué es lo que se debe hacer, lo que no y lo que habría que mejorar. Porque el objetivo es precisamente ese: mejorar las aptitudes al volante sobre este tipo de superficies.

¿Y los coches?

Los coches con los que se hace el curso los proporciona Porsche y, como adelanté anteriormente, son buena parte de la gama de tracción total de que dispone. En este caso estaban presentes los siguientes: Panamera 4S E-Hybrid (híbrido enchufable de 544 CV; ficha técnica), Cayenne S E-Hybrid (también híbrido enchufable, aunque con 519 CV; ficha técnica), Macan 4S (eléctrico con 517 CV; ficha técnica), Taycan GTS (eléctrico con 700 CV; ficha técnica) y uno por el que todos suspirábamos y que igualmente acabamos disfrutando, un 911 Targa 4 GTS (versión T-Hybrid de 541 CV; ficha técnica).

Todos ellos, por supuesto, con neumáticos adaptados a estas condiciones: unos Michelin Pilot Alpin 5 (en su variante SUV para los Macan) y unos BF Goodrich Baja Champion para el Cayenne (de tipo T/A).

¿Qué se hace en la Porsche Ice Experience?

Como en la mayoría de cursos, el circuito se divide en distintas zonas o «sectores» para que el conductor se vaya adaptando a cada uno de ellos de una manera más detenida. En este caso eran cuatro y tenían los siguientes coches: 911, Panamera/Cayenne, Macan y Taycan. Toma de curvas, pequeños eslalon, sobrevirajes controlados a baja velocidad… todo ello se iba practicando bajo la supervisión de los instructores (que siempre estaban dentro del coche) y de manera repetida. Una y otra vez, hasta que saliera bien. Y con un mantra que tanto mis compañeros como yo escuchamos sin cesar durante toda la mañana: giro de volante, zona de espera, rotación del coche y por último gas.

De entrada parece fácil, cuatro tareas que hay que realizar de manera ordenada. Pero aquí entran en juego los tiempos, las reacciones de cada uno de los coches (como comenté antes, cada uno tiene sus «maneras»), el tiempo de reacción del conductor, la cantidad de giro que este le da al volante, la cantidad de gas… un sinfín de matices que los monitores tratan de explicar a los participantes. Y que ciertamente, tras varios intentos, consiguen hacer entender.

No me considero el conductor más habilidoso del mundo, pero lo que sí puedo afirmar es que, al terminar estos ejercicios, tenía más o menos claro cómo hacer las cosas y, sobre todo, cómo actuar con cada coche. Esa es la teoría, claro, la práctica es otro asunto bien diferente.

Tras todo ese trabajo en cada una de las zonas y en cada uno de los coches, la siguiente tarea fue la de dar vueltas completas al circuito para poner el práctica todo lo que se había aprendido previamente. Por supuesto, con instructor al lado y con una diferencia muy prudencial con el vehículo precedente. Siempre minimizando riesgos.

Las primeras vueltas fueron discretas, me sentí algo torpe y me costaba identificar las «zonas» por las que previamente había pasado. Además, las condiciones de la pista no eran exactamente iguales porque la nieve impoluta de las primeras horas del día, había dejado paso a hielo y a baches de cierta importancia que había que evitar (al menos intentarlo).

Primero un Macan, luego un Cayenne, más tarde un 911 y para finalizar un Taycan. Y en ese orden, 4 o 5 veces. La verdad es que el disfrute al volante fue claramente a más fruto de la práctica y la repetición; recordando todos esos «tips» de los instructores, concentrado lo máximo posible y con compañeros de profesión levantando el dedo mientras hacía una curva de lado durante varias decenas de metros, la verdad es que la sonrisa en la cara fue una constante.
Y lo mejor de todo, interiorizando todos esos movimientos e identificando las reacciones del coche justo antes de que se dieran. Una experiencia muy gratificante y que, como en otros cursos, me da la sensación de que me han hecho un mejor conductor (ojo, y también sacan a relucir las carencias).

La pregunta del millón, ¿qué coche me gustó más en estas condiciones?

Esa es la pregunta que me hice nada más finalizar el curso y creedme, tenía una respuesta muy clara. Pero como la respuesta no me parecía obvia y probablemente fuera impopular, inicialmente no la compartí con mis compañeros. Fue un instructor el que sacó el tema: ¿qué, cuál te ha gustado más? Aquí si que lo dije: el Taycan.

Esperaba casi hasta abucheos, pero primero fue el propio instructor el que me dijo algo como «pues sí, aquí ese coche es espectacular, el mejor», acompañado de varios compañeros que refrendaban dicha afirmación. ¿Y cómo puede ser habiendo conducido un 911 en las mismas condiciones? Pues es fácil: bajo centro de gravedad, una entrega de potencia tan precisa como instantánea y un sistema de tracción total en el que no hay conexión física entre los ejes y que puede repartir la potencia con una precisión quirúrgica, hacen que al volante, uno sienta que la tarea es sencilla.

Incluso sin los controles activados, el Taycan permite derrapar lo justo o pasarse la curva de lado con una facilidad pasmosa. Un equilibrio espectacular que, en menor medida, también aprecié en el Macan (aunque aquí, al tener una batalla más corta y un centro de gravedad más elevado, había que estar más atento a los movimientos, que eran más rápidos).

El 911 es el 911. ¿El más emocionante? Sin ninguna duda, pero en estas condiciones no lo disfruté en igual medida. La electrónica está perfectamente puesta a punto y ayuda enormemente a llevar el coche por donde uno quiere, pero no perdona los errores. Unos grados más de volante, gas un par de metros antes de donde toca o exceso del mismo a la salida de la curva se traduce, inevitablemente, en una virolla o en un subviraje decepcionante. En manos de un experto seguro que se puede ir incluso más rápido que los Taycan y Macan, más potentes, pero de lo que no tengo duda es que el conductor se tendría que emplear mucho más a fondo.

No me olvido de los Cayenne y Panamera, dos coches que igualmente sorprenden por cómo se mueven en este tipo de situaciones. Son pesados, grandes y sus motores, aunque rápidos a la hora de reaccionar, no lo son tanto como los eléctricos. Con todo, haciendo las cosas de manera ordenada y con paciencia, fue posible girar muy rápido en el circuito e incluso derrapar de manera controlada varias decenas de metros.

¿Qué más incluye la Porsche Ice Experience?

El «plato principal» de la Porsche Ice Experience es el curso de conducción, lógicamente. Sin embargo, Porsche ofrece otro tipo de servicios que concuerdan con ese ambiente de marca de lujo que quiere proyectar.

Además del curso, existe la posibilidad de pernoctar en uno de los mejores hoteles de Andorra, el Hermitage de 5 estrellas. Allí, además, ofrecen una cena en uno de los restaurantes del hotel, el Tradició.

Los precios no son aptos para todos los bolsillos, eso seguro, aunque hay varias modalidades: un conductor sin alojaminento, 1235 €, un conductor con alojamiento, 1740 €, pareja (uno conduce y otro no) con alojamiento, 2330 € y dos conductores con alojamiento, 2815 €.

En esta página de Porsche están todos los detalles del curso (y de otros que ofrece la marca) y la forma de inscribirse. Actualmente no hay fechas disponibles, pero con mucha probabilidad se abran nuevas en breve.

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