Al elevar en el taller un automóvil fabricado hace tres décadas, era habitual observar una visión completamente abierta y desnuda de su arquitectura mecánica: el cárter del motor, la caja de cambios, los tramos del sistema de escape, el depósito de combustible y los brazos de suspensión quedaban a la vista, suspendidos en el flujo de aire libre. Sin embargo, en muchos turismos contemporáneos, sean térmicos, híbridos o eléctricos, la parte inferior se presenta prácticamente plana y cubierta casi en su totalidad por paneles modulares de plástico termoformado o materiales compuestos de fibra textil prensada.
Este encapsulamiento de la plataforma es el resultado de cientos de horas de simulación computacional de fluidos y ensayos en túnel de viento.
Mejora aerodinámica
Tradicionalmente, la resistencia aerodinámica al avance se combatía optimizando la silueta superior de la carrocería: el ángulo de inclinación del parabrisas, la caída del pilar posterior y el diseño de los espejos retrovisores. No obstante, los ingenieros comprobaron que una parte importante de la resistencia aerodinámica del vehículo está relacionada con el flujo de aire que circula por debajo de la carrocería
Un piso inferior irregular y descubierto perturba el flujo de aire. A medida que aumenta la velocidad, el aire que circula bajo la carrocería encuentra componentes como el subchasis, el sistema de escape, la transmisión o los brazos de suspensión, lo que genera separaciones del flujo y turbulencias que incrementan la resistencia aerodinámica.
Al instalar paneles lisos que cubren desde el labio del paragolpes delantero hasta el puente trasero, se crea una superficie más continua que permite que el aire circule bajo la carrocería con menos perturbaciones.La reducción de la resistencia aerodinámica disminuye la energía necesaria para mantener una velocidad elevada y puede traducirse en un menor consumo de combustible o un aumento de la autonomía en los vehículos eléctricos. Además, un diseño adecuado del flujo bajo la carrocería puede reducir la sustentación aerodinámica y mejorar la estabilidad a alta velocidad.
Otras mejoras
Más allá de la eficiencia de fluidos, el encapsulado inferior cumple funciones críticas en la durabilidad mecánica y el confort del habitáculo. En el plano acústico, los paneles fabricados en polipropileno poroso o fibras prensadas actúan como barreras de absorción fonoabsorbente. Estos materiales amortiguan tanto el ruido de rodadura generado por el contacto de los neumáticos sobre el pavimento como el silbido de la turbulencia del aire bajo el suelo, reduciendo los decibelios percibidos en la cabina.
En el apartado de conservación, las cubiertas plásticas forman un escudo físico indispensable frente al entorno. Protegen componentes vitales, como tuberías de frenos, mazos de cableado de alta tensión, sensores de la red CAN-Bus y carcasas de aluminio de la transmisión, del impacto directo de gravilla, proyecciones de agua a presión y, muy especialmente, de la salmuera esparcida en invierno, minimizando el riesgo de corrosión galvánica y picaduras.
Por último, el carenado inferior tampoco tiene por qué ser completamente cerrado. Su diseño puede incorporar aberturas, deflectores y conductos que permiten gestionar el flujo de aire y dirigirlo hacia determinados componentes que necesitan refrigeración. De esta forma, los ingenieros pueden compatibilizar las necesidades de refrigeración con los objetivos aerodinámicos del vehículo.
