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Por qué algunos coches llevan dos aletas en el techo

La clásica antena de varilla metálica desenroscable comenzó a desaparecer de los techos a principios de los años 2000, cuando marcas como BMW generalizaron la cubierta plástica aerodinámica conocida como «aleta de tiburón». Diseñada para alojar en un espacio compacto las bandas de radio AM/FM, el receptor satelital del navegador (GPS/GLONASS) y el módulo telefónico básico (GSM), esta solución redujo el riesgo de vandalismo y los problemas de ruido aerodinámico o daños en los túneles de lavado.

Sin embargo, en las gamas más recientes de fabricantes de gran volumen y modelos de alta gama, los conductores han comenzado a ver la presencia de dos aletas idénticas o asimétricas montadas en paralelo sobre el tramo final del techo. Esta configuración puede responder a la necesidad de separar físicamente distintas antenas y sistemas de comunicación, aunque la función concreta de cada aleta depende del vehículo.

Saturación del espectro radioeléctrico

Un turismo moderno ya no es únicamente un receptor pasivo de radio y señales de posicionamiento, ya que es un nodo de telecomunicaciones complejo y bidireccional que intercambia información en tiempo real.

La integración de numerosos sistemas de comunicación obliga a diseñar cuidadosamente la posición y el aislamiento entre las distintas antenas para evitar acoplamientos y degradación de sus prestaciones:

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Separar las antenas en distintas zonas del techo facilita el aislamiento electromagnético y permite optimizar su posición para obtener una cobertura adecuada.

Retrovisores digitales por cámara y techos panorámicos de cristal

Además de la propia saturación electromagnética, hay otros usos que se les da a estas aletas:

  1. Cámaras para el retrovisor interior digital: En algunos vehículos con retrovisor interior mediante cámara, una de estas carcasas puede integrar la cámara trasera. Situarla en una posición elevada permite obtener una visión más amplia y mantenerla alejada de determinadas zonas de turbulencia, suciedad o salpicaduras.
  2. La arquitectura del techo panorámico: Los techos solares completos de vidrio impiden el uso de la propia chapa metálica de la carrocería y pueden condicionar la ubicación de determinadas antenas. Al quedar la superficie útil de chapa reducida a dos estrechas tiras metálicas o a los pilares laterales traseros, los ingenieros deciden desdoblar las funciones en dos aletas perimetrales para no invadir el mecanismo del cristal practicable ni el guarnecido del techo interior.

De este modo, lo que a simple vista podría parecer una duplicidad innecesaria es, en realidad, la respuesta técnica obligada a la creciente densidad de datos que gestiona el automóvil conectado contemporáneo.

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