BMW M3 (2005) | Impresiones del interior

30/07/2008 |Alfonso Herrero

No hay muchas cosas que distingan el habitáculo de un M3 de cualquier Serie 3 Coupé. Hay algunos detalles decorativos específicos, como las costuras del volante de dos colores, remates interiores con aspecto de fibra de carbono o de aluminio, instrumentación con agujas rojas y el logotipo M.

La escala del velocímetro está graduada hasta 330 km/h aunque, debido a la limitación electrónica que tiene el motor, no supera la indicación de 270 km/h (hay un 4,5 por ciento de error a 100 km/h). Como en el 335i, el indicador de consumo instantáneo ha sido reemplazado por uno de la temperatura del aceite.

El volante es estructuralmente el mismo que puede tener en opción otros Serie 3: el diámetro es pequeño, el aro grueso y el tacto de la piel que lo recubre muy agradable, por lo que resulta excelente para conducir.


Los asientos también son similares a los de otros Serie 3, si bien cambia el tapizado. Los de serie tienen regulación eléctrica para la altura, la distancia hasta los pedales y de la inclinación del respaldo; además, hay un mecanismo manual para aumentar la longitud de la banqueta, un elemento que agradecerán los conductores más altos porque permite que todo el muslo apoye correctamente en la superficie del asiento, produciendo un menor cansancio. En opción, hay un mecanismo neumático que permite ajustar mediante un botón la anchura del respaldo.

La posición de conducción nos ha parecido muy buena, aunque nos hubiera gustado que la banqueta pudiera ir más cerca del suelo. No se va tan alto como en un turismo normal, pero tampoco se puede ir tan bajo como en un Audi A5. Llevar el asiento más alto tiene una ventaja, y es que acceder o salir del habitáculo se convierte en una tarea más cómoda.

En general, todos los mandos están ubicados adecuadamente y son de fácil acceso. Hay tres, que son específicos de esta versión, que obligan a desviar la vista para manipularlos porque están situados a la izquierda del cambio de marchas (imagen). Como el M5 y el M6, con estos botones se puede variar el funcionamiento de algunos sistemas que influyen en la conducción.

En el caso del M3, mediante esos tres botones se puede variar la respuesta del acelerador en dos niveles (no la potencia, que en todo caso es 420 CV), la dureza de la amortiguación (tres niveles) o dejar al coche sin ningún sistema que controle la trayectoría (desconexión completa del control de estabilidad y tracción).

Mediante el i-Drive (que es como BMW llama al mando que gestiona diversas funciones del coche, del equipo de sonido o del navegador) se puede regular, además de todo lo anterior, también el grado de asistencia de la dirección. Curiosamente, con el i-Drive se puede ajustar la respuesta del acelerador en tres niveles en vez de los dos que deja el botón que hay en la consola, o activar un programa específico del control de estabilidad y tracción que permite un cierto deslizamiento de las ruedas antes de intervenir.


Los ajustes que se seleccionan mediante el i-Drive quedan programados para activarse de forma conjunta al pulsar el botón «M» que hay en el volante (opcional). Este botón permite tener memorizados y seleccionar de forma rápida una serie de ajustes para utilizarlos con mayor frecuencia o, por ejemplo, aquellos que permiten ir más deprisa en un circuito.

Todo lo anterior se puede ajustar desde el mando central «i-Drive»; también hay un menú que permite asociar algunas de las anteriores funciones con cada llave, para que se activen cada vez que el usuario abre el coche.

Para evitar la incomodidad que supone alcanzar el cinturón de seguridad en un coche de este tipo, donde el montante central queda muy retrasado, hay un dispositivo que acerca el cinturón automáticamente. Este automatismo se activa al cerrar la puerta si el asiento del conductor o del pasajero están ocupados. Su funcionamiento es correcto pero hay veces que resulta lento: el conductor acaba antes alargando el brazo (en el coche que hemos probado, alguna vez el brazo no se recogía automáticamente). A aquellas personas que conduzcan con el asiento retrasado y los hombros les sobresalgan del respaldo, el brazo extensible les rozará.

Para acceder a las plazas traseras hay un tirador en la parte superior del respaldo delantero; al accionarlo se puede abatir hacia delante dicho respaldo. Si, además, es necesario adelantar la banqueta para dejar más espacio, hay que pulsar un interruptor que hay junto al tirador: el tiempo que necesita el mecanismo para llevar el asiento desde su posición más retrasada a la más adelantada es de unos 9 s, aunque normalmente no es necesario moverlo todo el recorrido. Un mecanismo completamente manual es mucho más rápido y, por lo tanto, práctico.


Por el vano que deja la puerta no es difícil acomodarse en las dos plazas traseras. El único inconveniente de estos asientos es la altura disponible, porque por anchura y espacio para las piernas no hay problemas de espacio para dos adultos. Las dos plazas están separadas por una consola que tiene dos cajoncitos (uno con tapa), un cenicero, las salidas de la ventilación y unas lámparas para iluminar la zona de las piernas. En estas plazas no hay asideros en el techo para que los pasajeros puedan agarrarse.

Los lugares repartidos por el habitáculo destinados a almacenar objetos pequeños están recubiertos para evitar ruidos y deslizamientos, excepto el cajón bajo el apoyabrazos y el hueco pequeño que hay en la puerta (hay otro más grande que sí lo está). Algunos de los receptáculos no son de serie (como el cajón que hay a la izquierda del volante).