Audi A8 (2003) | Impresiones de conducción

11/09/2002 |Javier Moltó

El referente inmediato para comparar al nuevo Audi A8 está dentro del mismo Grupo Volkswagen, el Phaeton. Los dos son modelos completamente nuevos, dirigidos a un mismo público. El objetivo de Volkswagen es vender 200 unidades en España el próximo año y el de Audi es vender una cifra similar a la de este año, entre 700 y 800.

Me sorprende la diferencia de objetivos, porque el Phaeton me causó muy buena impresión. Supongo que será por cuestiones de producción, pero sobretodo porque Volkswagen se estrena en la venta de coches de esta categoría y Audi lleva ya muchos años y «mucho nombre» de ventaja.

Dentro del Grupo Volkswagen, se pretende que los Audi resulten más deportivos y los Volkswagen más lujosos. Los responsables de Audi, según sus palabras, dirigirán el A8 para competir con el BMW Serie 7 y los de Volkswagen pretenden que el Phaeton compita con los Mercedes. Para ello, han querido dar al A8 un estilo más deportivo que al Phaeton.


A mi juicio, aparte de la línea, lo que más diferencia al Phaeton del A8 son los motores y el ruido que se percibe en el habitáculo, además de múltiples detalles menores. El Audi no tendrá disponible el motor W12 hasta el año que viene y el V8 turbodiésel no llegará hasta más adelante. De momento, los únicos dos motores disponibles son V8: uno de 4,2 litros y 335 CV de potencia y el otro 3,7 litros y 280 CV de potencia. En ambas versiones, el motor va ligado a una caja de cambios Tiptronic de seis velocidades, que tiene un buen funcionamiento. Cambia con rapidez y suavidad.

Ambos motores funcionan bien. Resultan más ruidosos que el W12 del Phaeton, por compararlo con alguno, y también vibran ligeramente más. Es difícil de precisar sin medir el ruido pero, a mi juicio el 4,2 suena más que el 3,7. Ambos motores tienen mucha fuerza y una buena respuesta a bajo y medio régimen. La diferencia de potencia a favor del 4,2 litros se nota claramente, pero eso no significa que el 3,7 litros corra poco. Al contrario, corre mucho y el coche resulta muy ágil con cualquiera de los dos motores.

La dirección transmite suficientemente lo que está pasando entre las ruedas y el suelo, pero es muy suave y eso siempre dificulta la percepción. Lo importante es que la relación entre suavidad e información que transmite es buena. La estabilidad del coche es elevada, entra bien en las curvas. La capacidad de adaptación de los amortiguadores y la variación de altura de los muelles neumáticos no se percibe desde el interior. Yo al menos no noté ninguna variación de unos momentos a otros. Sea como sea, el resultado es bueno.

No tan buena me pareció la insonorización de los ruidos aerodinámicos. La mayor desigualdad entre el A8 y el Phaeton al circular por carretera es, por mis sensaciones, la diferencia de ruido entre un coche y otro. Es difícil de comparar, ya que cuando probé el A8 en Barcelona soplaba viento y no lo había cuando conduje el Phaeton. Hablar de diferencias de ruido aerodinámico entre unos coches y otro es difícil, porque las condiciones varían de unos días a otros.