siniestro total en seguros

 
 

Origen

Una de las expresiones que aparecen en las Condiciones Generales de la póliza de seguro y que más interés tienen para el asegurado es el de "Pérdida Total". Es una expresión equivalente a la que se utiliza casi siempre en su lugar: “Siniestro Total”.

 

Definición y concepto

Se declara “Pérdida total” o “Siniestro total” el estado de un vehículo cuando su reparación tiene un precio superior al del valor del coche o cuando el coche es irrecuperable.

Se produce en las siguientes situaciones:

  • Un coche robado que no aparece
  • Un coche robado que aparece calcinado o destrozado
  • Un coche incendiado completamente o en gran medida
  • Un coche inutilizable después de sufrir un accidente.

En todos estos casos, si el coche no estuviera asegurado, al propietario del coche no le compensaría repararlo o pagar en el primer caso por la búsqueda del coche. Si el vehículo tiene cobertura para el siniestro ocurrido, a la compañía no le interesará repararlo, porque le saldrá más caro que restituir el valor del coche asegurado.

En el primer supuesto del listado anterior, cuando el coche robado no aparece, no hay posibilidad de discusión. La pérdida es total, porque salvo las llaves el dueño nada tiene de ese coche. Se trata de un siniestro total de pleno derecho.

En cambio, si roban el coche y aparece muy dañado días después, o se incendia parcialmente o ha sufrido un accidente serio puede surgir la duda. Al usuario puede convenirle que reparen su coche porque lo tiene bien cuidado y le gusta, pero la compañía aseguradora puede preferir indemnizarle por el valor venal ya que le cuesta menos dinero. Para salir de dudas tenemos que conocer qué significa exactamente y cuándo se considera que un coche ha quedado en estado de “Siniestro Total”.

Del mismo modo que un seguro de vida no garantiza la vida del asegurado, un seguro de coches no puede asegura la vida del coche. Lo que puede asegurar, en el mejor de los casos, es su valor.

Por este motivo, lo habitual entre las compañías de seguros es que califiquen de “Siniestro total” o “Pérdida Total” todo bien siniestrado cuyo coste de reparación sea igual o superior al valor del propio bien asegurado justo antes del siniestro.

Sin embargo, no siempre se tiene en cuenta este baremo. Algunas aseguradoras califican en estado de “Siniestro Total” todo bien cuyo coste de reparación supere el 75% de su valor.

Por tanto, para saber si un coche está en estado de “Siniestro Total” es imprescindible conocer el valor del coche justo antes del siniestro y el coste de su reparación. Como explicamos en el apartado de valor a nuevo / venal / venal mejorado, el valor del coche justo antes del siniestro depende mucho del caso concreto, de la antigüedad del vehículo y de la póliza firmada.

Veamos ahora las consecuencias que tiene para el asegurado que su póliza califique de “Siniestro Total” el estado de un vehículo cuando que el coste de la reparación sea inferior al 100% de su valor. Hemos dicho que es habitual que las aseguradoras consideren “Siniestro Total” cuando el coste de la reparación es igual al 100% del valor del coche, pero no en todas es así. Hay algunas compañías que declaran “Siniestro Total” cuando el precio de la reparación es del 75, del 80 o del 90% del valor del vehículo. La diferencia entre unas y otras, como vemos a continuación, es importantísima.

Que la diferencia sea importante no significa que una sea mejor que otra por principio. Que sea mejor o peor para el asegurado que se declare “Siniestro Total” cuando la reparación cueste el 70, 80, 90 o 100% del valor del coche depende de los dos factores que indican la cantidad con la que se indemnizará:

  1. Antigüedad del vehículo
  2. Valor de indemnización: valor a nuevo, venal, mercado…

Veamos los casos posibles:

"CASO 1.- Coche de uno o dos años de antigüedad en los que el “Siniestro Total” se indemniza con “Valor a nuevo”

En este caso, al asegurado siempre le interesa que se declare “Siniestro Total”, porque se le indemnizará siempre con valor a nuevo. Si se declarara en estado de “Siniestro Total” un coche cuya reparación costara el 75% del valor del coche, el asegurado recibiría una indemnización de mayor cuantía que si se reparara el coche. Y a él siempre le beneficiará que se le entregue un coche nuevo en lugar de uno reparado.

En este caso, cuanto menor sea el porcentaje estipulado para su vehículo sea declarado “Siniestro Total”, mejor será para el asegurado, ya que su posibilidad de que se le indemnice con un coche nuevo será mayor. Por tanto, mejor que sea el 75 que el 80% y por supuesto mucho mejor que el 100%.

Reparar un coche cuya estructura está muy dañada entraña mucho riesgo, porque la probabilidad de que no quede bien reparado y de que su estructura haya quedado debilitada es elevada. La posibilidad de que aparezcan ruidos, desajustes, problemas con la suspensión y la dirección, desgaste irregular de los neumáticos es elevada. Pero además, ese coche, muy probablemente, proteja peor a sus ocupantes en caso de un nuevo accidente.

Ejemplo 1:

Veamos el caso de un coche de menos de un año de antigüedad que tiene un precio nuevo de 22.000 Euros y que ha sufrido un accidente, cuya reparación cuesta 17.000 Euros.

Si en la póliza figura una frase similar a esta: "Siniestro total ... cuando el valor de reparación supere el 100% del valor asegurado", el coche no será declarado “Siniestro Total”. El propietario tomador del seguro tiene dos opciones y las dos son malas: quedarse con el coche reparado o quedarse con la indemnización (los 17.000 euros en que se ha tasado la reparación). Si opta por quedarse con el dinero en metálico de la reparación (probablemente lo más sensato) y adquiere otro coche como el que tenía antes del accidente, tendrá que poner de su bolsillo los 5.000 Euros de diferencia.

Pero si por fortuna (o por precaución del tomador del seguro) la póliza fuera parecida a la anterior pero no idéntica y en lugar de 100% apareciera 75%, en una frase de este estilo: "Siniestro total ... cuando el valor de reparación supere el 75% del valor asegurado" la situación cambia radicalmente. El 75% de 22.000 euros son 16.500 euros. Como la reparación cuesta 17.000 Euros, se queda por encima del 75% que aparece en la póliza, el coche es declarado “Siniestro Total” y el asegurado recibe un coche nuevo como indemnización. Un dato que puede pasar desapercibido en la póliza puede significar una suma grande de dinero.

"CASO 2.- Coches de más de dos años de antigüedad en los que el “Siniestro Total” se indemniza con “Valor a venal” o “Valor de mercado” en el mejor de los casos.

Al propietario de un coche muy cuidado, de varios años de antigüedad y en muy buen estado de conservación siempre le va a perjudicar económicamente tener un siniestro grave, algo que puede no afectarle negativamente al propietario de un coche nuevo, porque si lo tiene bien asegurado puede recuperar otro coche nuevo sin coste adicional. En cambio, en un coche antiguo, al declararlo “Siniestro Total”, la aseguradora pagará la indemnización equivalente al “valor venal” del coche, que probablemente será muy bajo. Con ese dinero, el propietario tendrá muy difícil adquirir un coche tan bien cuidado y en tan buen estado como el que tenía antes del accidente.

La otra alternativa que le queda es reparar los desperfectos, pero conviene no olvidar que tras un golpe severo los coches, incluso los bien reparados, pierden valor porque es difícil que mantengan intactas su propiedades de rigidez y ajuste.

Dicho todo lo anterior, en este caso también es mejor que se declare “Siniestro Total” cuando la reparación cueste el 75% del valor del coche que el 100%, porque para el asegurado es mejor que se declare “Siniestro Total” a que se le repare el coche. Si quiere repararlo, puede hacerlo con la indemnización que reciba, y si tiene la suerte de que la reparación le cueste menos que el “valor venal” del coche, le sobrará un dinero que podrá emplear como mejor le convenga. Intentamos explicarlo con otro ejemplo.

Ejemplo 2:

Pongamos el caso de un coche viejo, con muchos años, cuyo “valor venal” es de 2.000 euros. Es muy posible que la reparación de cualquier accidente de intensidad media cueste esos 2.000 Euros. La probabilidad de que sea más cara de 1.500 (75% de 2.000) Euros es todavía mayor.

Pues bien. También en estas circunstancias es preferible que declaren “Siniestro Total” si la reparación cuesta el 75% del “valor venal” del coche que si cuesta el 100%. Porque en los dos casos, si declaran “Siniestro Total”, la indemnización será de 2.000 Euros y si la reparación del coche cuesta menos que ese dinero, la diferencia será en beneficio del asegurado que podrá utilizar ese dinero sobrante como mejor le parezca.

En cambio, si no declaran “Siniestro Total”, la aseguradora indemnizará únicamente por el precio que cueste reparar el coche.

 

Valor de los restos del coche

Ante un “Siniestro Total”, las aseguradoras indemnizan con la cantidad que figura en la póliza del seguro como valor del coche. Sin embargo, de esa cifra descuentan el valor de la chatarra o los restos del coche siniestrado, ya que su propietario puede venderlo a un desguace y obtener algo de dinero por él.

Por este motivo, en las pólizas figura lo siguiente:

  • Los restos del vehículo quedarán en poder del asegurado.
  • Del monto de la indemnización se descontará el valor que tengan los restos del vehículo.

A pesar de esta cláusula, el tomador del seguro recibirá la indemnización completa, si bien a costa de tener que preocuparse de ponerse de acuerdo con el desguace, venderle los restos y de realizar los trámites de baja del vehículo, de los que la aseguradora se desentiende absolutamente (como parece lógico. Esos trámites no tienen nada que ver con la cobertura contratada)

 

El impuesto sobre el valor añadido. IVA

El Impuesto sobre el Valor Añadido repercute notablemente en la cobertura e indemnización cuando se producen grandes desperfectos en los coches,

Resulta típico el caso de un siniestro en el que el vehículo NO es declarado siniestro total, pero en el que, por el motivo que sea, al propietario NO le interesa reparar el coche (porque considera que la reparación no dejará el coche en buen estado o por cualquier otro motivo)

Dado este caso, la única alternativa para el propietario es recibir el dinero presupuestado para la reparación (cantidad inferior a la del “Siniestro Total”). Sin embargo, al no realizar los trabajos de reparación no se genera el Impuesto de Valor Añadido, por lo que cabe preguntarse ¿recibirá el importe con IVA o sin IVA?

La respuesta es clara. Recibirá la indemnización sin IVA. Como no se genera el impuesto, la compañía aseguradora no lo paga.

 

Reflexiones sobre estas coberturas

 

Las coberturas de robo, incendio, o daños propios de un vehículo de un año de antigüedad tienen un precio similar al de las coberturas para un vehículo de ocho años.

No parece razonable que sea así porque la indemnización que percibiremos en un caso y en otro será muy diferente. La indemnización que nos corresponde en el caso de “Siniestro Total” de un coche de ocho años es muchísimo menor que la de un coche de un año.

Si es claro que esto es así ¿Por qué motivo las dos coberturas tienen un precio tan parecido?

Hay dos motivos

  1. En parte, las pólizas de los coches de más antigüedad subvencionan las de los coches nuevos.

Se trata de un detalle más que conviene tener en cuenta al decidir qué tipo de seguro queremos contratar para un vehículo con muchos años. No siempre está claro que convenga asegurarlo a “Todo riesgo”.

  1. Cuando no se produce “Siniestro Total” y hay que reparar el coche, el coste de la reparación es idéntico entre un coche nuevo y uno viejo. En ambos casos se pondrán piezas nuevas y el precio de la mano de obra, de los materiales y de todos los componentes utilizados no varía de un caso a otro. El riesgo de que un coche sea declarado “Siniestro total” es relativamente bajo y sin embargo el riesgo de sufrir pequeños golpes (que a la compañía aseguradora le cuestan lo mismo) es mucho mayor.

 

 

   

 
 
 
la letra pequeña de los seguros
 
Te mostramos otros artículos donde se explica y analiza otras coberturas que puede tener una póliza de seguros, y aspectos de especial interés a tener en cuenta cuando se contrata un seguro de coche.
 
Accesorios de serie y opcionales: Todos los elementos que están incluidos en el precio de serie de un vehículo son los accesorios de serie. Los accesorios no de serie son aquellos elementos por los que el conductor tiene que pagar un precio adicional si quiere disponer de ellos en su coche.
Ámbito geográfico de cobertura: Contratar una póliza de seguro para un automóvil implica disponer de una serie de coberturas, ahora bien, falta una información importante: ¿cuál es el ámbito geográfico en el cual dicha póliza está en vigor?, o dicho de otro modo, ¿se puede viajar a cualquier parte del mundo estando cubierto por la póliza?
Asistencia en viaje: esta cobertura es la que se ocupa del vehículo y sus ocupantes en el caso de que, bien por avería, o por accidente, no podamos continuar el viaje. La aseguradora pondrá a disposición del asegurado los medios necesarios para trasladar al vehículo al taller, y a los ocupantes a su lugar de destino...
Bonificaciones: Con este sistema de bonificaciones y penalizaciones, las compañías persiguen personalizar las pólizas en función del historial de siniestralidad de cada conductor, con el objetivo de ajustar los precios en cada caso en función de cada riesgo individual
Coche de sustitución: El objetivo de esta cobertura es garantizar la movilidad del asegurado, mediante un vehículo de sustitución mientras el suyo esté de reparaciones en el taller. Otra posibilidad es que el asegurado reciba una indemnización dineraria para que pueda utilizar otro medio de transporte (taxi, autobús, tren) durante los días que su coche esté en reparación.
Conductor ocasional: La figura del conductor esporádico u ocasional del vehículo es complicada. Las aseguradoras no quieren asumir los riesgos que implica que el coche asegurado a nombre del padre sea conducido por el hijo que se acaba de sacar el carné o que todavía tiene edad para ser considerado joven, según las Condiciones Generales del contrato.
Crédito reparación: Esta cobertura surge con el propósito de ayudar al asegurado con un préstamo cuando tenga que sufragar la reparación de su vehículo tras un accidente.
Daños propios: Con esta cobertura, el asegurado firma una póliza que le permite ser indemnizado cuando concurren diversos hechos:
Defensa jurídica: La vida de un conductor puede verse enturbiada por diferentes consecuencias indeseables tras un accidente. Además del riesgo de sufrir lesiones de los ocupantes del vehículo propio, conductor incluido, pueden producirse víctimas de peatones o de ocupantes de otros vehículos. Se cual sea la causa, es posible que el conductor considerado culpable pueda incurrir en responsabilidades penales.
Defensa en multas: El origen de esta multa consiste en ayudar al asegurado a defender sus derechos frente a la administración cuando le ha sido una multa de tráfico que desea recurrir, porque la considera injustificada o por cualquier otro motivo que sea compatible con el ordenamiento jurídico español.
Exclusiones generales: En casi todas las coberturas que componen una póliza de seguros de automóvil existen una serie de excepciones, conceptos o situaciones que no quedan cubiertas por la póliza.
Final prematuro: os seguros para automóviles tienen la duración de un año. Pero en ocasiones el coche desaparece antes de que concluya la validez de la póliza de las manos del propietario (venta, incendio, robo, siniestro total...). Vamos a analizar qué sucede en esos casos, si se puede recuperar parte de la prima pagada y no usada
Franquicias: Las compañías de seguros siempre buscan la forma de reducir el riesgo de que se produzca un siniestro. Les compensa cobrar menos por la prima del seguro si saben que el riesgo de que se produzca un siniestro se reduce de forma notable.
Grandes daños: Esta cobertura cubre únicamente por los daños del vehículo propio: No cubre bienes materiales terceros ni posibles lesiones del conductor ni a ocupantes u otras personas.
Incendio: El objetivo de esta cobertura, que es recibir indemnización por el valor del vehículo en supuesto de incendio, se producirá sí y sólo si se produce un incendio y el coche resulta dañado por tal motivo y no existe tercero culpable que asume la culpa del incendio.
Lunas: Esta cobertura tiene como objetivo asegurar que la compañía aseguradora indemnice al cliente cuando se produzca una rotura en el parabrisas (luna delantera), en la luneta posterior y en las lunas laterales del automóvil.
Responsabilidad civil: Es la póliza de seguro indispensable para circular de forma legal, porque tiene una característica que la distingue: su contratación asociada a un vehículo es de obligado cumplimiento para circular con él. No tener asegurado el coche con esta póliza supone inmovilización del vehículo y multa a su conductor.
Retirada de carné: El objetivo de esta cobertura consiste en garantizar que el asegurado mantiene su capacidad de desplazamiento cuando, por las causas que sea, sufre una retirada del carné de conducir.
Robo: Con esta cobertura tenemos el objetivo de que nuestra compañía aseguradora nos indemnice en el supuesto de robo de parte del coche, robo del coche completo o cuando el vehículo ha sufrido daños y desperfectos como consecuencia del robo.
Seguro del conductor: El origen de esta cobertura se basa en la posibilidad de proteger al conductor culpable de un accidente. Puede ser culpable por muchos motivos: distracción, imprudencia temeraria, exceso de velocidad, etc. En cualquiera de estos, el conductor, por ser culpable, no tiene derecho a recibir indemnización de ningún tipo. Él queda desprotegido y, en muchas ocasiones, sus familiares desamparados.
Valor a nuevo: Significa una indemnización por el precio del coche nuevo. Este precio de coche nuevo incluye impuestos de coche nuevo (IVA e Impuesto de matriculación). Además, si los tenemos declarados en la póliza , se incluirán los accesorios no de serie o, en su defecto, cuando la compañía los cubra sin sobreprima.
Valor venal, valor venal mejorado: Es el precio del coche al que se hubiera vendido justo en el instante anterior al siniestro, con todas sus característica y propiedades justo antes del accidente o percance.
Variación del riesgo: Las compañías determinan el precio de una póliza de un seguro en función del riesgo que están dispuestas a asumir y de las coberturas con las que protegen al asegurado en cada siniestro.
Venta del vehículo: La vigencia de una póliza de seguro y los periodos de propiedad de un vehículo no tienen por qué estar sincronizados. No tendría ningún sentido que hubiera que sincronizar el periodo de tenencia de un vehículo con los plazos anuales de los contratos de seguros.
 
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