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Rumbo Tánger. Clase de óptica.

El Desierto de los Niños ha empezado.

Ha empezado con clase de óptica. ¿Recuerdan ustedes qué es una dioptría? Me ha costado entender exactamente qué se mide con las dioptrías. Yo supongo que lo estudié. No lo recordaba.

En mi coche viajan tres ópticos – optometristas que trabajan en Afflelou. Yo les hago de chófer. Vamos (yo no, pero soy parte del equipo) a medir la vista a niños y mayores que viven en territorios menos ricos de Marruecos. Setecientos kilómetros deben dan para aprender mucho. A mí me cuesta aprender.

La clase ha sido en territorio español. Luego hemos subido al barco. La frontera en Marruecos ha

requerido más esfuerzos de los previstos. Yo debería haber presentado el certificado de que no abandoné en Marruecos el último coche con el que vine. Ese certificado es un papelito tamaño cuartilla que me debieron dar cuando salí de Marruecos la última vez montado en un coche. Es un problema grave no tener ese papel. Yo ni siquiera soy consciente de que me lo dieran la última vez que me fui de este país.

Finalmente, lo hemos conseguido. Ya estamos toda la caravana en Tánger. Tendremos buena vista en las carreteras de Marruecos. Nadie puede despistarse al conducir por aquí.

Tres ópticos que dicen que van a Marruecos a trabajar.

El director general de Afflelou, Florent Carrière, también dice que va a Marruecos a trabajar.

Vamos a Marruecos en un Volkswagen Amarok. Mayor que el barco.

Embarque inmediato

En la bodega del barco

Tánger, al otro lado del estrecho.

En África llueve. Las fotos de la frontera están prohibidas. Me faltaba un sello y un papel. Pero un día es un día y ya estoy en Marruecos.

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