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El coche que no me deja escribir

Ayer escribí que si el Porsche 911 Carrera Cabriolet costara una décima parte de lo que cuesta, me lo compraría. Lo escribí en twitter y era en serio. No pagaría ni un euro más por él, pero a ese precio me lo compraría seguro. (Al final del texto pueden ver dos videos grabados desde el interior del coche, en los que se aprecia el sonido del motor con la capota puesta y quietada)

No soy de comprar coches. Los únicos coches que me he comprado en mi vida han sido para corer carreras y uno muy viejo, de segunda mano, a mi hermana, que le venía bien que se lo comprara y a mí me venía bien tener un coche.  Sin embargo, el 911 Carrera Cabriolet es otra cosa. Me lo compraría seguro. Quizá no sirva para nada, pero menudo azote de placer tenerlo.

Ayer lo conduje y poco después de bajarme del coche escribí estas impresiones de conducción que copio a continuación. He preguntado en la redacción y les han parecido inapropiadas para km77.com. Estoy de acuerdo. A mí también. Lo leo ahora y me parece un texto facilón. Qué difícil me resulta transmitir las sensaciones de un coche que me gusta.

Lo he vuelto a intentar en km77.com y me ha salido un texto poco ortodoxo. Me rindo. El Porsche 911 Cabriolet me ha abducido. No sé hacerlo mejor. No sé describirlo mejor. Vivo con síndrome de Estocolmo. La culpa la tiene él, pero lo defenderé como si fuera yo.

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El único inconveniente del Porsche 911 Carrera Cabriolet es su precio. No porque sea caro, porque para algunas personas no lo será. El problema es que para mí sí lo es. Escribo horas después de bajarme del coche, de recorrer casi 100 kilómetros por carretaras de curvas con el 911 Carrera Cabrio, y sólo soy capaz de definir al coche de una manera: perfecto para mí (salvo por el precio).

He conducido el Carrera normal, el básico, el de 350 caballos, con frenos normales y cambio automático PDK. Sólo soy capaz de ponerlo por las nubes. Por su sonido (Qué bien hace Porsche en cuidarlo tanto), por su paso por curva, por sus frenos, por su suspensión, por su cambio, por la entrega de la potencia, por cómo suena en cada uno de los movimientos del acelerador, pequeñas variaciones del pedal se traducen en ligeros cambios de sonido, acompasados perfectamente con el apoyo en la curva.

El sonido en el 911 Carrera Cabrio cumple el papel de director de orquesta. Le da sentido a cada instrumento. Cada entrada, cada variación, cada nota entra y sale cuando debe, con al intensidad y todo adecuado y da sentido al conjunto. El hilo de su sonido que enhebra en cada rincón, freno, cambio, neumáticos, capota, aire y motor. sobre todos ellos, el motor. El sonido del motor amplifica cada acción, cada sensación. En cada frenada, el sonido acompaña la reducción que fortalece los frenos. En cada aceleración, el sonido ruge para llegar antes.

El 911 Carrera Cabriolet es el coche perfecto. Es un descapotable, pero nadie podrá saberlo si le vendaran los ojos. Las sensaciones al conducirlo son idénticas a las del cupé. Con más sonido del motor cuando la capota está quitada, con más viento alrededor, sí, pero eso es banal, evidente, irrelevante.

La rigidez de su estructura combinada con una dirección eléctrica hace sentir el asfalto en las palmas de las manos, como si las manos planas, abiertas, fueran apoyadas sobre el piso. Es un coche mágico, en el que parece que no hay límite para el atrevimiento del conductor. Parece que todo se puede hacer, que uno puede pasar a velocidades fulgurantes por las curvas enlazadas, con fuertes cambios de apoyo, en asfaltos ondulados como si llevara un cohete planeador sin masa. Los frenos, que parecen inagotables, que dejan apurar más y más en cada curva y siempre responden, ni duros ni blandos, con un tacto excepcional. Los frenos de serie. No hace falta más.

La segunda era demasiado larga para la carretera por la que hemos circulado hoy, pero ese no es un problema del coche. El porcentaje de carreteras como la que hemos circulado hoy no debe ser ni un uno por millón de las carreteras. El coche funciona espectacularmente bien en posición Sport Plus y en posición normal. Yo agradezco la posición Sport Plus más por el tacto del acelerador que por la estabilidad, porque a veces la posición Sport Plus resulta muy dura en carreteras con piso bacheado. En cambio, el tacto que proporciona al acelerador es primoroso.

Seguro que el 911 Carrera Cabrio tiene defectos. Conocerlos requiere una prueba de por lo menos una semana con el coche. No me extrañaría que hiciera falta más tiempo. Voy a ver qué consigo.

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Sonido del Porsche 911 Carrera Cabriolet, desde el asiento del piloto, sin capota.

Sonido del Porsche 911 Carrera Cabriolet, desde el asiento del copiloto, cubierto con la capota.

Las cámaras con las que se ha grabado el sonido son diferentes, por lo que las diferencias no se deben únicamente al efecto de la capota.

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