El claxon es uno de los elementos más simples del vehículo. Su uso está estrictamente regulado y responde a necesidades concretas de seguridad vial. Tocar el claxon sin motivo justificado puede ser motivo de multa, aunque en la práctica muchos conductores lo utilicen de forma rutinaria sin ser conscientes de que están infringiendo la norma.
La regulación del claxon en España no deja demasiado margen a la interpretación. El Reglamento General de Circulación establece con claridad cuándo puede emplearse y, sobre todo, cuándo no. Conocer estos límites puede evitar una multa.
Qué usos tiene el claxon
Su principal función es advertir de un peligro concreto, y así es como lo recoge el artículo 110 del Reglamento General de Circulación, que limita su uso a situaciones en las que sea necesario alertar a otros usuarios de la vía de un riesgo inmediato. La idea no es avisar de una maniobra que se vaya a hacer ni expresar disconformidad con la conducta de otro conductor (lo más habitual), sino prevenir de una situación que puede derivar en accidente.
Un ejemplo claro es la presencia de un peatón que invade la calzada sin advertir la llegada de un vehículo, un ciclista que realiza una maniobra imprevisible o un coche que se incorpora sin haber visto al resto del tráfico. En estos casos, el uso breve del claxon está plenamente justificado, ya que su objetivo es evitar un daño.
Pero sí existe una maniobra donde legalmente está permitido y recomendado hacerlo: el adelantamiento fuera de poblado. Advertir al conductor que va a ser adelantado en carreteras convencionales, especialmente con visibilidad limitada, puede ayudar a que el conductor sea consciente de la maniobra que se va a realizar. El uso ha de ser moderado, para no molestar ni causar riesgo.
En ambos supuestos, la clave es la proporcionalidad. El claxon debe utilizarse el tiempo imprescindible y solo mientras exista el riesgo que se pretende evitar.
Usos prohibidos y sus multas
El uso del claxon está prohibido de forma general en vías urbanas, salvo en situaciones de peligro real. Por tanto:
- No se puede usar para meter prisa al coche de delante y que entre ya en una rotonda o acelere en un atasco.
- No se puede usar para avisar a otro conductor que el semáforo está en verde y puede reanudar su marcha.
- No se puede usar para recriminar una maniobra incorrecta por parte de otro conductor.
- No se puede usar para saludar a alguien.
El Reglamento también prohíbe expresamente el uso innecesario o exagerado de señales acústicas, incluso fuera de poblado. Un claxon prolongado, reiterado o claramente desproporcionado puede considerarse una infracción.
Las sanciones por uso indebido del claxon están tipificadas como infracciones leves. La multa habitual es de 80 euros, que puede reducirse a 40 euros por pronto pago. No conlleva retirada de puntos del carné, pero sí queda registrada como sanción administrativa.
Además, en determinadas zonas sensibles, como hospitales, entornos escolares o áreas con señalización específica de prohibición de señales acústicas, el uso del claxon podría estar más controlado. En estos casos, es más probable que el conductor sea sancionado si lo hace sonar sin causa justificada.
