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Stellantis STLA One: la nueva plataforma modular que debería permitir ofrecer coches más baratos

Plataforma STLA One

STLA One es la nueva plataforma modular de Stellantis para coches de los segmentos B, C y D, con lanzamiento previsto en 2027. No se trata, por tanto, de un modelo concreto, sino una arquitectura común diseñada para servir de base a turismos y SUV de distintos tamaños, con varios tipos de propulsión y con el objetivo de agrupar cinco plataformas actuales en una sola estructura escalable.

Su importancia está en que puede condicionar buena parte de los futuros coches eléctricos, híbridos y de combustión de las catorce marcas del grupo, entre ellas Alfa Romeo, Citroën, Fiat, Jeep, Opel o Peugeot.

El objetivo: reducir costes y simplificar el desarrollo

El dato más relevante es el volumen al que aspira Stellantis: más de 30 modelos y más de dos millones de unidades acumuladas en 2035. Para 2030, la compañía quiere que el 50 % de su producción se apoye únicamente en tres plataformas globales, con hasta un 70 % de componentes reutilizados. Es una estrategia orientada a reducir costes, acortar los plazos de desarrollo y disminuir la complejidad industrial. Para poner esas cifras en contexto, todo el grupo Stellantis entregó a su red en 2025 cinco millones y medio de coches producidos.

Según Stellantis, STLA One busca una mejora de eficiencia de costes del 20 %. Esa reducción vendría de una arquitectura común, de interfaces modulares y de una mayor reutilización de componentes. Es un planteamiento parecido al que otros fabricantes han seguido con plataformas multienergía o eléctricas escalables, aunque Stellantis insiste en que STLA One estará diseñada “por energía”, es decir, adaptada desde el inicio a cada tipo de propulsión para no penalizar en exceso una variante frente a otra.

La plataforma cubrirá modelos urbanos, compactos y familiares o SUV medianos. Esto significa que podría servir tanto para coches de tamaño equivalente a un utilitario como para modelos del segmento D. Esa amplitud tiene ventajas industriales evidentes, pero también plantea una dificultad: una misma arquitectura debe ser lo bastante flexible para no comprometer peso, espacio interior, comportamiento o coste en coches de tamaños y precios muy distintos.

STLA One: baterías LFP, 800 voltios y estructura «cell-to-body»

En los eléctricos, STLA One podrá utilizar baterías LFP, una química menos costosa que las de tipo NCM y menos dependiente de materias primas críticas. También está prevista la integración cell-to-body, en la que la batería forma parte de la estructura del vehículo, con el objetivo de reducir peso, coste y complejidad. Además, la arquitectura será compatible con 800 voltios, una solución que puede permitir tiempos de recarga más bajos.

Otro punto comentado por Stellantis es la integración de STLA Brain, STLA SmartCockpit y la dirección por cable. La primera debería servir como base electrónica y de software; la segunda, como entorno de interfaz y servicios digitales; y la tercera elimina la conexión mecánica tradicional entre volante y ruedas (como ya hemos visto en otros modelos, como el Lexus RZ). Son tecnologías que pueden facilitar actualizaciones y diferenciación entre marcas, aunque su valor real dependerá de la ejecución, de la fiabilidad y de si aportan ventajas perceptibles al conductor.

El reto: diferenciar marcas con una misma base técnica

Frente a plataformas más específicas, una arquitectura tan amplia puede ser menos óptima en algunos casos concretos. Sin embargo, tiene sentido para un grupo como Stellantis, que agrupa muchas marcas y necesita compartir desarrollos sin que todos sus modelos parezcan iguales. La dificultad estará en que un un Alfa Romeo, un Citroën y un Jeep con la misma base mantengan diferencias claras en tacto de conducción.

STLA One me parece especialmente importante para los futuros coches eléctricos asequibles del grupo. La combinación de baterías LFP, arquitectura común y alto volumen puede ayudar a contener precios, aunque Stellantis no ha comunicado todavía modelos concretos, capacidades de batería, autonomías, potencias ni costes finales. Sin esos datos no se puede valorar con precisión si la plataforma permitirá productos más competitivos frente, sobre todo, a los fabricantes chinos.

En conjunto, STLA One es una pieza industrial más que un argumento directo para el comprador. Será relevante si permite coches más baratos, mejor aprovechados y con menor tiempo de desarrollo. No lo será tanto si la simplificación se traduce en modelos demasiado parecidos entre sí o en soluciones de compromiso. Su interés real se podrá medir cuando Stellantis presente los primeros coches de producción basados en esta arquitectura, previstos a partir de 2027.

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