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Slalom 2011. Tercera carrera. Mejor imposible

El resumen.
Bueno, empiezo por lo peor del día: parezco un inglés tras 4 horas en Salou. El aftersun y yo vamos a ser compañeros inseparables las próximas horas. Y hasta aquí lo peor del día 🙂
Lo bueno: ¡¡he sido el más rápido entre los coches de serie!!
Lo rebueno: ¡¡he sido el más rápido entre todos los coches, de serie o de competición!!
Lo recojobueno: ¡¡he ganado con casi dos segundos de diferencia al siguiente!!
Sí, hoy no he desayunado humildad, pero es que la falta de abuelas y de buenos resultados en las anteriores carreras obligan a que me autopiropee 😉
La crónica.
Tras otro madrugón en domingo (es evidente que el automovilismo es un deporte sacrificado…), me pongo rumbo a Huesca sobre las 07.30. A los 100 metros de salir del garaje veo un control de alcoholemia pero no hay ocasión de que me hagan soplar ya que tomo el acceso a la autovía 50 metros antes de llegar a ese punto. Mañana soleada, el termómetro indica que hay 16 ºC. Poco tráfico.
Llego a Huesca alrededor de las 8.20. Ya hay algunos coches en el parque cerrado, normal si tenemos en cuenta que las verificaciones son de 8.00 a 8.45. Aparco junto al coche más especial de la carrera, un 131 Abarth con motor de un Lancia Delta Integrale. Ha sido el centro de todas las miradas, en la pista y fuera de él.

Procedo con los saludos de rigor, da gusto el buen-rollismo que disfrutamos en esta competición. Algunos se han traido casi la casa y yo ni siquiera me he acordado de coger una gorra, olvido que pagaré en forma de color cangrejo en la zona del cuello, la cara y la azotea.

El circuito se ha montado en una explanada asfaltada del aparcamiento del Palacio de Congresos de Huesca. El asfalto está muy estropeado en algunas zonas, en las que predomina la gravilla; también hay baches y alguna tapa de desagüe que está hundida, creando un bache importante. Tras el briefing damos una vuelta de reconocimiento andando, hay mucho cono en la explanada pero, aparentemente, no tiene muchas complicaciones saber cuál es el recorrido.

Algo que posteriormente comprobé que no era así, tras penalizar 40 segundos en la manga de entrenamientos por saltarme algunos conos. No tengo ni idea cuáles me salté pero imagino que algo tendrá que ver cuando salí de una de las curvas y vi, ante mí, dispersos en distintas direcciones conos de todos los colores, no tuviese claro si iba por el trazado o me lo estaba inventando.

Salen los tiempos de la primera manga. Themis López, mi amigo y compañero de equipo en la aventura de los 500 km de Alcañiz en Motorland, queda primero. Yo… ¿yo? yo estoy por abajo, muy abajo, con los mencionados 40 segundos de penalización.

Desde ese momento hasta que me llega el turno de la primera manga dedico mis neuronas, las que tengo, ni una más ni una menos, a memorizar el recorrido. Me preparo en la línea de salida. Primera, acelero a unas 3000 rpm. ¡Ya! Suelto el embrague y las ruedas patinan unos pocos metros, cuando llego al primer slalom meto segunda. Llego al giro de 180º sobre gravilla y con un muro de hormigón al fondo. Freno, reduzco a primera, tiro del freno de mano.

El coche se queda parado durante unos instantes escarbando el suelo. A mitad de la curva a izquierdas meto segunda. Bueno, esa era la intención porque fallo en el cambio. Al segundo intento entra. Ya he perdido algo de tiempo. Llego en segunda a una curva a izquierdas muy cerrada y en la que casi me salgo recto a la salida. De ahí, en una trayectoria curva, llego al giro de 270 ºC, también sobre un suelo muy deslizante de gravilla. Repito maniobra: freno, reduzco, tiro de la palanca. Enfilo otro slalom, tras meter segunda, y, según lo estoy pasando, me repito mentalmente por dónde va el recorrido tras salir de ahí. Curva a derechas, curva a izquierdas con ayuda del freno de mano otra vez. Atravieso un pequeño slalom y frenazo+primerazo+freno de mano para tomar una giro muy cerrado a derechas. Otro slalom cortito, curva a izquierdas para llegar a la curva final a derechas que daba acceso a la recta de meta. Acabo. Creo que no me he saltado ningún cono y, aún sabiendo que no me había salido mal, no me esperaba el resultado. Primero. Primero de todos.

Entre los enhorabuenas y los eres-un-cabrón de los compañeros y rivales pasan unos cuantos minutos. Minutos en los que mi cabeza se achicharra. Por Dios, qué calor. Por dentro estoy nervioso, queda la segunda manga y va a ser difícil mantener el primer puesto, noto a todos con el cuchillo entre los dientes.
Llega mi segunda oportunidad. Hago el recorrido sin equivocarme, he salido peor de la última curva pero creo que he hecho mejor otras. El tiempo debería ser muy similar al de la primera manga así que sólo queda esperar a ver que hacen los demás. Algunos de los principales rivales se saltan algún cono, ellos mismos me lo cuentan incluso antes de que yo saliese a pista. Así da gusto, el enemigo me advierte de que la han pifiado.

Llega el rato más duro de la carrera. El que pasa desde que termina el último hasta que sacan los tiempos. Son 15 minutos, calculo, aunque a lo mejor han sido solo cinco. Unos instantes antes me cruzo con uno de los comisarios de carrera. Antonio me felicita. ¿Eso significa lo que significa, no? Pero como si no lo veo no lo creo espero a que pongan la hoja de tiempos en la furgoneta de la Federación. ¡Sí!, ¡Primero!
Qué bien sienta volver a quedar entre los tres primeros tras no haberlo conseguido en las anteriores tres carreras (dos de esta temporada y la última de la anterior). Y sí, mola hacer el mejor tiempo :). Así que llegado el meridiano de la competición, me encuentro tercero en la clasificación con 30 puntos, a 12 del segundo y sólo dos del cuarto. Ahora queda esperar al 21 de agosto, día en el que se celebrará el cuarto Slalom, en Tarazona.
Os dejo algunas fotillos que he hecho:

Puro nervio…y mucha diversión.

El 205 la tiene muy larga. Todo el recorrido en primera marcha.

El demonio sobre ruedas. Rojo y 666.

Uno de los coches más deseados. Clio RS.

Un 131 con motor de Delta Integrale. ¡Cómo suena!

«Que sí. Que el forfi tiene dirección asistida, la muevo con un dedo…»

Tras el sufrimiento de las últimas carreras, otro que vuelve al podium. Detrás, palco-vip, como en Mónaco.

P.D: Marcos, nos lo hemos pasado en grande. Qué bien te lo habrías pasado tú también.

Alfonso Herrero

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