Icono del sitio Revista KM77

Por qué puede fallar el sistema de detección de fatiga 

Conductora cansancio

Imagen de Freepik

El sistema de detección de fatiga del conductor es un equipamiento obligatorio en todos los vehículos nuevos homologados en la Unión Europea desde julio de 2022 (y para todas las matriculaciones nuevas a partir de julio de 2024). Su objetivo es reducir los accidentes provocados por el cansancio o la falta de atención. Sin embargo, aunque su planteamiento es totalmente razonable, en la práctica estos sistemas no siempre detectan correctamente la fatiga y, en algunos casos, pueden resultar imprecisos o poco útiles.

La razón principal es que la fatiga humana es un fenómeno complejo de medir de forma directa y con exactitud. Los fabricantes han optado por dar aproximaciones basadas en el análisis del comportamiento del conductor y del vehículo, lo que conlleva una serie de limitaciones técnicas. Entonces, ¿hasta dónde llegan realmente estos asistentes?

Cómo funcionan los detectores de fatiga

La mayoría de los sistemas de detección de fatiga no miden el cansancio como tal, sino que interpretan ciertos patrones de conducción. El método más extendido analiza los movimientos del volante durante los primeros minutos del trayecto para establecer un patrón de referencia. A partir de ahí, el sistema vigila si hay desviaciones anómalas, correcciones bruscas o una conducción errática que pueda asociarse a la pérdida de la concentración.

Otros sistemas complementan este análisis con datos adicionales, como el uso de los pedales, el tiempo continuo de conducción, la velocidad media e incluso el uso de los intermitentes. En modelos de gama media y alta, como puede ser el Toyota RAV4, se incorporan cámaras que observan el rostro del conductor para detectar parpadeos lentos, cierre prolongado de los ojos, desviaciones de la mirada e incluso bostezos.

El problema es que ninguno de estos indicadores es exclusivo de la fatiga. Un conductor cansado puede mantener una conducción perfectamente estable durante muchos kilómetros, mientras que otro descansado puede mostrar correcciones constantes por el estado de la carretera, el viento lateral o simplemente por su estilo de conducción.

Imagen de Freepik

Factores que generan falsas alertas y errores

Uno de los fallos más habituales de estos sistemas son las falsas alarmas. Carreteras estrechas o en mal estado, trazados muy revirados o condiciones meteorológicas adversas pueden provocar movimientos del volante que el sistema interpreta erróneamente como síntomas de fatiga. También influye el tipo de dirección del vehículo, ya que si está muy asistida o con poco retorno puede generar microcorrecciones que alteren el patrón detectado.

También hay que tener en cuenta el tipo de conductor. Aquellos con un estilo más activo al volante, que realizan pequeñas correcciones constantes, pueden recibir avisos equivocados, mientras que otros que conducen de una manera más suave pueden no activar el sistema pese a estar fatigados. Además, si la persona inicia el trayecto ya con cansancio acumulado, el sistema toma ese comportamiento como referencia, lo que reduce su capacidad para detectar si posteriormente está más cansado.

En los sistemas basados en cámaras, también hay otras limitaciones que comentar. El uso de gafas de sol, mascarillas, determinados peinados o una iluminación deficiente pueden dificultar la lectura facial. De hecho, incluso el simple hecho de mirar con frecuencia los retrovisores o la instrumentación puede ser interpretado como distracción o pérdida de atención.

Para terminar, conviene recordar que estos sistemas no están diseñados para diagnosticar el estado físico o mental del conductor, sino para actuar como una ayuda adicional. No miden el nivel real de cansancio, ni detectan el sueño de forma fiable, ni pueden anticipar una pérdida súbita de atención. Además, su funcionamiento suele ser conservador y, ante la duda, muchos sistemas prefieren lanzar una advertencia.

Salir de la versión móvil