El semáforo en ámbar es, probablemente, uno de los elementos de señalización luminosa que más dudas genera entre los conductores. Su duración es breve, aparece de forma inesperada y obliga a tomar una decisión casi inmediata: frenar o continuar la marcha. Esa falta de margen provoca errores y comportamientos distintos ante una misma situación, algo que afecta a la fluidez del tráfico y a la seguridad vial, e incluso, en algunos pocos casos, puede ser sancionado.
En España, el significado del ámbar está perfectamente definido en el Reglamento General de Circulación, aunque no siempre se aplica correctamente en la práctica. Conviene repasar qué permite y qué prohíbe esta señal para evitar errores habituales, especialmente en entornos urbanos y cruces regulados por semáforos con cámaras o sistemas de control.
Normativa del semáforo en ámbar
- El semáforo en ámbar fijo indica que la luz verde va a cambiar a roja y que, por tanto, debe detenerse el vehículo antes de la línea de detención o del paso para peatones. No es una señal que pida aumentar la velocidad y pasar rápido, ni una autorización implícita para acelerar. La norma dice que el conductor debe detenerse, salvo que hacerlo suponga un riesgo, por ejemplo, una frenada brusca que pueda provocar un alcance por parte del vehículo que circula detrás.
Este matiz es clave, pero la excepción no está pensada para justificar decisiones tomadas por comodidad o prisa, sino para evitar una situación peligrosa. Si el conductor puede detenerse con seguridad, está obligado a hacerlo. En caso contrario, puede continuar la marcha y atravesar el cruce sin incurrir en infracción.
- También existe el ámbar intermitente, con un significado totalmente diferente. En este caso, no obliga a detenerse, sino a extremar la precaución, ya que advierte de un peligro, como puede ser un paso de peatones o de una intersección en la que no hay prioridad regulada por semáforo en rojo y verde.
En qué casos te pueden multar
Si un agente considera que el vehículo tenía margen suficiente para detenerse con seguridad y aun así continúa la marcha, puede imponerse una sanción por no respetar la señalización luminosa. Aunque no es lo normal, se ha dado el caso de usuarios que han sido multados (200 euros y la retirada de 4 puntos) por cámaras al pasar con el semáforo en ámbar (tenemos constancia de que esto ha ocurrido en Madrid, concretamente en el Paseo de la Castellana).
Estos sistemas de cámaras son los semáforos foto-rojo. Como bien explica su nombre, detectan y sancionan únicamente cuando un vehículo cruza la línea de detención con el semáforo en rojo, mediante sensores y cámaras. Por tanto, parece que un error en la calibración estaría haciendo que varios usuarios hayan sido multados al pasarlo en ámbar. Además de los semáforos foto-rojo, hay otros dispositivos y métodos que pueden sancionar si un conductor se salta un semáforo.
Situaciones de duda y errores
Una de las situaciones más conflictivas se da en ciudad, especialmente en cruces con tráfico denso o con peatones esperando para cruzar. Detenerse tarde puede provocar que el vehículo invada parcialmente el paso de peatones, mientras que continuar la marcha puede sorprender a quienes ya anticipan el cambio de fase del semáforo.
En carretera, aunque el número de semáforos es menor, el ámbar también está presente en algunas travesías y accesos regulados. En estos casos, la mayor velocidad de aproximación exige anticipación, ya que si el conductor circula atento, debería poder detenerse con seguridad cuando aparece la luz ámbar.
