Icono del sitio Revista km77

Inconvenientes de inflar excesivamente los neumáticos

Neumático coche

Imagen de Freepik

Mantener la presión correcta de los neumáticos es uno de los aspectos más fáciles y más importantes para la seguridad y las reacciones de un coche. Sin embargo, es relativamente habitual circular con presiones superiores a las indicadas por el fabricante, por desconocimiento o por errores al inflar en estaciones de servicio. Las consecuencias de este exceso de presión no siempre son evidentes a corto plazo, pero sí relevantes en términos de seguridad y de durabilidad.

Los fabricantes determinan la presión óptima tras miles de horas de pruebas, teniendo en cuenta el peso del vehículo, la distribución de masas, la suspensión, el tipo de neumático y los diferentes escenarios de uso. Alterar ese equilibrio hacia arriba cambia de forma directa cómo el neumático se apoya sobre el asfalto y cómo transmite las fuerzas al coche.

La superficie de contacto será menor y tendrá peor agarre

Cuando un neumático está inflado por encima de lo recomendado, la goma se vuelve más rígida y cambia la distribución de presión en la huella. Por tanto, la banda de rodadura tiende a concentrar la carga en la zona central de la huella de contacto, lo que reduce la capacidad del neumático para generar adherencia.

En seco, esta pérdida de agarre puede pasar relativamente desapercibida si se conduce de forma calmada, pero en situaciones límite, como una maniobra evasiva o una frenada de emergencia, la distancia necesaria para detener el coche aumenta. En mojado, el problema se agrava: la menor capacidad de adaptación del neumático al asfalto puede reducir el agarre disponible.

Además, un neumático excesivamente inflado transmite menos información al conductor. Por información nos referimos a las sensaciones, ya que la dirección se vuelve más seca y menos progresiva, lo que dificulta anticipar la pérdida de adherencia.

También afecta la comodidad y sufrirá daños

La pérdida del confort durante la conducción también es otra de las consecuencias directas de inyectarle más presión de la debida a los neumáticos. Al endurecerse el neumático, absorbe peor las irregularidades del asfalto, lo que se traduce en una rodadura más seca y en más vibraciones, que acaban llegando al habitáculo. Este efecto es especialmente notable en coches con llantas grandes y perfiles bajos, donde el margen de absorción ya es poco.

En términos de desgaste, se verá acelerado y será desigual en el centro de la banda de rodadura. Esto acorta la vida útil del neumático y puede obligar a sustituirlo antes de tiempo, incluso aunque los flancos parezcan estar en buen estado.

Por otro lado, dado que es menos capaz de absorber impactos contra baches o bordillos, la probabilidad de deformar la carcasa o dañar la llanta aumenta, especialmente en firmes urbanos, que en ocasiones están en mal estado.

Consecuencias técnicas: estabilidad, frenada y sistemas electrónicos

Desde el punto de vista de la estabilidad, una presión excesiva altera el equilibrio del coche. Si el exceso de presión es en las ruedas posteriores, hay mayor riesgo de sobreviraje; si la presión es excesiva en el eje delantero, el coche será más subvirador.

Los sistemas electrónicos de seguridad, como el control de estabilidad (ESP) o el control de tracción, también se pueden ver afectados: al cambiar el nivel de adherencia disponible, los sistemas electrónicos de estabilidad pueden verse obligados a intervenir con mayor frecuencia.

En frenada, el efecto es claro: menos superficie de contacto implica menor capacidad de transmitir la fuerza al suelo. Y si el coche va cargado con maletas, este efecto se multiplica si no se ajusta la presión correctamente.

En cualquier caso, hay que subrayar que esto son posibles casos, en los que, por supuesto, no hablamos de una diferencia de presión pequeña, sino de algo más exagerado. De hecho, algunos fabricantes recomiendan dos presiones de inflado (a igualdad de carga): el valor mayor favorece el consumo y el menor hace que el coche pueda ser más confortable.

Salir de la versión móvil