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En qué casos se recomienda usar navegadores GPS offline

Mujer usando el navegador en el coche

Imagen de Freepik

Los navegadores GPS se han convertido en una herramienta habitual para millones de conductores, con aplicaciones como Google Maps o Waze como líderes, apoyándose en la conexión a internet para calcular rutas, evitar atascos o mostrar incidencias. Sin embargo, hay situaciones en las que depender de la cobertura móvil puede ser un inconveniente, bien porque no se tiene acceso a ninguna red o bien porque la calidad de la misma es deficiente, y es ahí donde los GPS offline siguen teniendo sentido y ofrecen ventajas claras.

Un GPS offline es aquel que permite calcular rutas y guiarnos hasta el destino sin necesidad de conexión de datos móviles. Puede tratarse de un dispositivo dedicado, como los navegadores tradicionales, o de aplicaciones móviles que permiten descargar los mapas previamente. Aunque su uso ha disminuido con la mejora de las redes móviles, no han quedado obsoletos y tienen sus usos.

En zonas sin cobertura o de mala calidad

Uno de los casos más claros en los que se recomienda utilizar un GPS offline es al circular por zonas con cobertura limitada o inexistente. Esto ocurre con frecuencia en:

Un GPS offline mantiene toda la información cartográfica almacenada en el dispositivo, por lo que la navegación no se ve afectada por cortes de cobertura. El cálculo de rutas, las indicaciones giro a giro y la localización mediante satélite siguen funcionando con normalidad, y para conductores que viajan habitualmente por el tipo de vías anteriormente mencionadas, es una solución más fiable.

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También es especialmente útil en túneles largos, donde la señal móvil suele desaparecer. Aunque algunos navegadores online recuperan la ruta tras salir del túnel, durante ese tramo pueden dejar de ofrecer indicaciones claras. También hay que tener en cuenta que estos navegadores que no dependen de conexión son más estables: la ruta no cambia constantemente ni se recalcula por tráfico o accidentes, pero esto también puede jugar una mala pasada.

Consumo de datos en el extranjero

Otro escenario en el que el GPS offline cobra sentido es en viajes al extranjero. Aunque dentro de la Unión Europea existe itinerancia sin coste adicional, la velocidad de conexión puede ser inferior y, fuera de la UE, el uso de datos móviles puede llevar consigo costes elevados.

Y ahí entra en juego la opción de descargar los mapas antes de iniciar el viaje, lo que permite navegar sin preocuparse por el consumo de datos ni por posibles cargos adicionales. Además, evita depender de redes móviles desconocidas o poco fiables. Para quienes alquilan un coche en otro país o realizan rutas largas fuera de España, esta opción puede aportar bastante tranquilidad.

Incluso dentro del país, un GPS offline puede ser útil para quienes tienen tarifas de datos limitadas o desean reducir el consumo del teléfono móvil, especialmente en viajes largos en los que el navegador permanece activo durante horas, consumiendo la tarifa de internet.

¿Qué limitaciones tienen?

Por este motivo, muchos conductores optan por usar un navegador online en entornos urbanos o trayectos habituales, y recurrir a mapas offline cuando viajan por zonas en las que no hay cobertura o si están en el extranjero.

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