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Más de carretera que
de campo
El
XC90 es un todo terreno indicado para quien quiera circular principalmente
por carretera y ocasionalmente por campo.
En carretera va muy bien. La suspensión no es blanda, pero
tampoco incómoda. Con el motor Diesel D5 de 163 CV, que es
muy suave, tiene unas prestaciones razonables y gasta poco (tabla
comparativa de prestaciones y consumo). Entre la versión
Diesel de 163 CV y el 2.5T gasolina de 209 CV se aprecia al volante
una diferencia de prestaciones importante.
La versión más potente es el XC90 T6 con motor gasolina
de seis cilindros, dos turbocompresores y 272 CV. Tanto el 2.5T
como el D5 tienen caja de cambios manual de cinco marchas, pero
opcionalmente pueden llevar el cambio automático «Geartronic»
de cinco marchas con mando secuencial. El T6 sólo está
disponible con el cambio «Geartronic», pero de cuatro
velocidades.
El XC90 es un tracción delantera con eje trasero conectable
automáticamente mediante embrague Haldex, es decir, puede
actuar con tracción a las cuatro ruedas. La transmisión,
el escaso recorrido de la suspensión y el tipo de neumático
son las causas de que en campo esté más limitado que
coches como un Range Rover, un Mitsubishi Montero, un Toyota Land
Cruiser o un Volkswagen Touareg. Volvo ha desarrollado el XC90 a
partir de la berlina S80; por tanto, tiene motor delantero transversal.
La
carrocería mide 4,8 metros de largo; más que otros
modelos similares como el BMW X5, el Mercedes ML o el Lexus RX300.
A diferencia de éstos, puede transportar hasta siete personas,
con dos asientos suplementarios que son parte del equipo opcional
y cuestan 1.500 €.
La versión de siete plazas tiene una tercera fila de asientos
con desplazamiento longitudinal que se repliegan en el maletero.
El coche me ha dado una favorable impresión de calidad, aunque
encuentro algunos remates por pulir. El equipamiento de serie es
muy completo y puede llegar al nivel de una berlina de lujo gracias
a las numerosas opciones disponibles.
Volvo ha tenido especial precaución contra el vuelco en
su primer todo terreno. El techo está muy reforzado y tiene
un sistema, denominado RSC (Roll Stability Control), que detecta
el riesgo de vuelco y trata de evitarlo mediante el control
de estabilidad.
En España, el precio del XC90 es ligeramente inferior al
de coches como el BMW X5 o el Mercedes ML (tabla
comparativa) y se espera entregar más de 2.300 unidades
en su primer año de comercialización. Las primeras
unidades llegan en febrero de 2.003. A nivel mundial, Volvo estima
vender entre 50.000 y 60.000 unidades a lo largo de 2003, 65% de
las cuales irán al mercado norteamericano. El XC90 se fabrica
en la factoría de Volvo en Torslanda (Suecia).
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