| Más
de carretera que de campo
El XC90 tiene tracción
total conectable. Mientras la adherencia sea suficiente, la
potencia se transmite a través de las ruedas delanteras.
Si éstas tienen un deslizamiento,
entonces la potencia se distribuye entre las cuatro ruedas mediante
un embrague Haldex,
que también lo tiene el Volvo
S60 AWD. Si, por ejemplo, el coche está en una rampa
resbaladiza y las ruedas delanteras apenas pueden hacer fuerza,
la traseras pueden impulsar al coche. Normalmente, entre el 5 y
el 65 % de la potencia es entregada a las ruedas traseras, aunque
en condiciones extremas puede recibir el 100 %.
Cuando una de las dos ruedas de un mismo eje pierde agarre, el
control de tracción
(TRACS) la frena para que la que sí tiene agarre pueda impulsar
al coche. Estos sistemas electrónicos son cada vez más
usados en lugar de autoblocantes
mecánicos. Su altura libre sobre el suelo es 218 mm,
que es lo habitual en un todo terreno y le permite moverse bien
por caminos agrestes. El principal límite para este tipo
de usos es la longitud de los voladizos.
La
gama XC90 se ofrece con dos motores de gasolina y uno Diesel. Estos
motores ya se usan en algunas berlinas de Volvo, pero han sido ligeramente
modificados para dar más potencia y par desde un régimen
más bajo. Así, el gasolina más potente (XC90
T6) de seis cilindros en línea conserva la potencia máxima
(272 CV), pero
la cilindrada
sube de 2.783 a 2.922 centímetro cúbicos y tiene distribución
variable continua (CVVT) para las válvulas
de admisión
y escape. El
máximo par
motor es 380 Nm desde 1.800 rpm (en lugar de 2.100 rpm que da en
el Volvo S80 T6). Este motor sólo se ofrece con un cambio
automático «Geartronic» de cuatro velocidades
con mando secuencial.
El otro motor de gasolina tiene cinco cilindros en línea,
una cilindrada de 2,5 litros, desarrolla 209 CV a 5.000 rpm y 320
Nm de par entre 1.500 rpm y 4.500 rpm. En las berlinas que lo usan
(S60 y S80), este motor tiene 2,4 litros de cilindrada y desarrolla
200 CV a 6.000 rpm y 285 Nm de par máximo entre 1.800 y 5.000
rpm. Para el motor del XC90 2.5T se ha alargado la carrera
de los pistones
y también se ha utilizado un turbocompresor algo más
pequeño para obtener una entrega de potencia más rápida
y reducir el turbo-lag.
El motor Diesel no tiene ninguna modificación con relación
al S60
o al S80.
También es de cinco cilindros en línea y lleva conducto
común, cuatro válvulas por cilindro y un turbocompresor
de geometría variable. Desarrolla 163 CV de potencia
máxima y 340 Nm de par a 1.750 rpm. Este motor se caracteriza
porque es muy suave en su funcionamiento (más
información).
Tanto el XC90 2.5T como el D5 tienen un cambio manual de cinco
velocidades, pero opcionalmente pueden llevar un caja automática
«Geartronic» de cinco marchas con mando secuencial.
Al igual que otros cambios automáticos, el «Geartronic»
tiene en todas las versiones (también en el T6 de cuatro
marchas) un modo de funcionamiento «W» (winter) que
se conecta pulsando un botón junto a la palanca de cambios
y que pone en marcha el coche de una manera más suave para
evitar pérdidas de tracción cuando la adherencia del
firme es reducida.
|