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Los asientos delanteros son amplios y muy acogedores; los de la unidad que hemos probado tenían un sistema de ventilación y calefacción, ajustable en tres niveles cada uno. Los apoyacabezas son fijos: no se pueden regular en altura ni en inclinación. A ninguno de los que nos hemos subido nos quedaban mal ajustados ni resultaban incómodos.
En las plazas traseras hay anchura suficiente para tres personas pero sólo pueden ir cómodamente dos. El lateral del respaldo que queda junto a la puerta está muy inclinado y no permite aprovechar esa zona, salvo para un recorrido corto en el que no importe sacrificar la comodidad. El espacio para las piernas tampoco es generoso; hay coches con una carrocería más corta que tienen más espacio en las plazas traseras, como un Ford Mondeo o un Volkswagen Passat.
Los ocupantes de estas plazas tienen unas salidas de aire orientables en el montante central. En la prolongación de la consola hay una toma de corriente, los mandos de la calefacción de estos asientos y unas conexiones para auriculares con mandos.
En el techo hay dos luces de lectura; de noche, pueden molestar al conductor porque están situadas casi a la altura de los asientos delanteros.
En el interior del apoyabrazos abatible hay un cajón con tapa y dos posavasos. En las puertas hay hueco para un botellín de agua y en los respaldos de los asientos delanteros una bolsa elástica. Todos los huecos están recubiertos de goma o tapizados para evitar que los objetos ahí depositados se deslicen o hagan ruido.
Al abrir el maletero se encienden las luces de posición traseras y las dos que iluminan el interior del mismo. Dentro, hay una pieza que divide horizontalmente la profundidad del maletero en dos; cuando no se utiliza, se puede abatir en el fondo. La parte superior del interior del maletero está sin tapizar y ahí es donde se encuentra el tirador para abatir los respaldos traseros.
En el piso hay cuatro argollas; en la pieza divisoria, un par de ganchos y una cinta elástica. Bajo el maletero está el hueco de la rueda de repuesto; en nuestro caso estaba utilizado por el gato y el kit de reparación de pinchazos.
El interior del Volvo S80 está al nivel que se espera de un coche de su precio, tanto por los materiales empleados como por lo correcto de los ajustes entre las diversas piezas que lo forman. A pesar de ello, hemos encontado detalles mejorables, como la poca solidez del plástico que recubre la consola o algún ruido proveniente del panel de la puerta.
Para recubrir el salpicadero, Volvo ha utilizado un plástico gomoso al tacto similar al de coches como el BMW Serie 5, aunque algo más duro.
Los paneles de las puertas, salvo la parte que va tapizada y la pieza decorativa, también van recubiertos de este plástico, tanto en las puertas delanteras como las traseras. Nuestra unidad tenía la tapicería de cuero de color beis claro, el mismo color que todos los plásticos mencionados anteriormente excepto el de la parte superior del salpicadero, que es gris oscuro para que no produzca reflejos en el cristal.
Independientemente de los gustos de cada uno, y sin haberme subido en un S80 con la tapicería y los plásticos oscuros, yo recomendaría elegir esta última, porque los claros se ensucian con facilidad.
El cuadro de instrumentos se lee con claridad (imagen). Como sucede en otros coches de reciente aparición, no tiene termómetro del líquido refrigerante. La cantidad de combustible que hay en el depósito aparece representada por un gráfico en forma de barra que aparece en la pantalla que hay dentro del velocímetro; en esta pantalla también aparece el kilometraje total y los dos parciales.
Dentro del cuentarrevoluciones hay otra pantalla en la que se muestra la hora, la temperatura exterior, la marcha seleccionada en el cambio automático y las informaciones que puede dar el ordenador, que varían según el equipamiento que lleve el coche.
Para manejar el ordenador hay una rueda y un par de botones en la palanca de las intermitencias. Su manejo es sencillo. Desde los botones que hay en la consola se puede configurar algunas funciones del vehículo (entre otras, de la climatización, el plegado automático de los retrovisores, la luz de acompañamiento o el equipo de sonido).
Para manejar todas las funciones del climatizador no es necesario acceder a un sistema de menús ni nada semejante. Volvo ha pensado que es mejor asignar un botón a cada función. Y lo ha hecho sin recargar de botones la consola, haciendo sencilla su utilización (imagen). Tras la consola hay un hueco para dejar algun objeto (imagen). A mí me parece un lugar poco práctico, porque desde el asiento no se ve lo que hay en él.
Como en todos los modelos de Volvo, la pantalla del navegador está oculta en el salpicadero. Un mecanismo la eleva cuando se utiliza. Cuando no, está recogida y sobresale aproximadamente 1 cm de la superficie (imagen); no sé si hay algún motivo técnico que impida que quede enrasada, pero quedaría mejor si fuese así. Cuando sale, la pantalla queda inclinada hacia abajo; de este modo se evitan los reflejos que puede crear la luz del sol. Para manejarla hay un mando a distancia y unos botones tras el volante; las funciones del navegador se pueden utilizar incluso con el coche en movimiento.
La unidad que hemos probado tenía los cristales de las ventanillas delanteras laminados, lo que disminuye el ruido y las hace más seguras en caso de accidente, ya que el cristal no se rompe en pequeños trozos. También tenían un tratamiento que repele el agua, algo muy recomendable si se conduce normalmente en zonas lluviosas: al resbalar las gotas de agua, la visión a través del cristal es perfecta. Opcionalmente es posible pedir unos retrovisores con el mismo tratamiento hidrófugo. |