|
Un litro cada 100 kilómetros
El
Volkswagen 1L es un prototipo hecho con el objetivo de que tenga
un consumo medio de 1 litro cada 100 km. Para conseguir algo así,
Volkswagen ha desarrollado algo que equivale a la versión
comprimida de un coche normal. Es tan interesante técnicamente
como inviable desde un punto de vista práctico.
Tiene dos plazas en tándem, un motor Diesel atmosférico
monocilíndrico, un bastidor de magnesio, una carrocería
de fibra de carbono y materiales que lo hacen tan ligero (290 kg)
como costoso. La transmisión es automática con desacoplamiento
del motor en retención y un sistema eléctrico para
recuperar energía en las frenadas.
La
carrocería tiene ciertos refinamientos, como cámaras
de televisión en lugar de retrovisores, acceso sin cerradura
y freno de estacionamiento eléctrico. Para la calefacción
hay un calentador eléctrico y cuatro ventiladores que, por
lo que parece, muy bien no funciona. Cuando Ferdinand Piëch
lo condujo desde Wolfsburg hasta Hamburgo, se puso una gorra y una
bufanda; además, la cubierta de policarbonato transparente
estaba casi completamente empañada.
En ese recorrido, el señor Piëch (que conduce muy bien)
gastó 0,89 l/100 km. No nos consta que cogiera rebufos para
gastar menos, pero por lo que se ve en las fotos no
encendió las luces cuando todos los demás coches si
lo hacían; algo se ahorra con eso, aunque los faros que lleva
tienen la mitad de consumo que unos normales.
|