Consumo bajo y precio alto
El motor del Polo FSI se basa en el que estrenó
el Lupo FSI, pero con algunas mejoras y correcciones.
El principio de funcionamiento es el mismo: mezcla
pobre estratificada cuando es posible, mezcla estequiométrica
homogénea cuando es necesario (comparación
de distintos ciclos de funcionamiento).
Cuando funciona con mezcla pobre, hay una gran cantidad de recirculación
de gas de escape (pueden entrar en el colector de admisión
más del 40 por ciento del gas de escape) y, además,
la mariposa está casi abierta. La pérdida por bombeo
del motor se reduce mucho de esta manera. Incluso cuando funciona
con mezcla estequiométrica, la proporción de gas de
escape reutilizado puede ser de hasta el 25 por ciento.
En esas condiciones, una válvula en conducto de admisión
desvía el aire para que produzca una cierta turbulencia en
la cámara («tumble»),
que concentra casi toda la gasolina en torno a la bujía.
En esa zona la mezcla es rica y fácil de prender, aunque
la proporción total de aire y gasolina en la cámara
sea pobre.
A partir de un cierto régimen y carga,
la mezcla es estequiométrica y se distribuye homogéneamente
por la cámara, como en un motor normal. La diferencia es
que se inyecta directamente en la cámara durante la carrera
de admisión. Al evaporarse la gasolina dentro de la cámara,
la enfría; de esa manera se puede utilizar una relación
de compresión alta (12 a 1 en este caso), con menor riesgo
de detonación (también necesita gasolina de octano
98).
Da la potencia máxima a 5.000 rpm y el par máximo
es 130 Nm a 3.750 rpm. De los tres motores FSI que actualmente se
venden en España, el del Polo es el que da la potencia máxima
al régimen más bajo y el que tiene menos par específico
(93 Nm por litro). Volkswagen justifica el bajo régimen de
potencia máxima como método para reducir el consumo
y el ruido. |