Tan deportivo como parece
Hay varios detalles que distinguen el puesto de conducción
del R32 de otros Golf: los asientos, el volante, los pedales y la
instrumentación. Como en el resto de los Golf, la posibilidad
de regular el volante en altura y distancia (con un amplio margen)
y el asiento en altura, permiten encontrar con mucha facilidad la
posición más cómoda. El volante de tres radios
tiene el aro muy grueso (a algunos conductores les puede resultar
excesivo) y aumentado en la posición «10 y 10».
Lleva el anagrama «R» en la parte inferior y está
forrado en un cuero de sobresaliente tacto (recuerdo pocos volantes
tan suaves y agradables). También está rematado en
cuero el pomo del cambio y la palanca del freno de mano.
Los asientos delanteros son bacquet
de la marca «König» y la sujeción lateral
que ofrecen puede ser suficiente en líneas generales. Sin
embargo, en una conducción deportiva exigente me ha parecido
que falta sujeción lateral en el respaldo. Su parte superior
da demasiado apoyo bajo los omóplatos; esto hace que nos
quedemos demasiado lejos del reposacabezas integrado en el asiento,
no reposemos correctamente la zona lumbar y también limita
la capacidad de sujeción lateral de las «orejeras»
superiores del asiento.
La
tapicería de cuero (opción de 2.430 €) que tenía
la unidad de pruebas tampoco contribuye a mejorar la sujeción
lateral del asiento por lo que me parece en este caso poco recomendable
(puede ser más interesante la tapicería Alcantara
que también se ofrece en opción por 1.865 €).
Los pedales y el reposapié de gran tamaño están
realizados en aluminio y rematados con elementos de goma muy adherente.
Sin embargo, en los días de lluvia, podemos llegar a resbalarnos
si la suela del zapato está mojada. Su posición permite
realizar correctamente la maniobra de «punta-tacón».
Desde el puesto de conducción, tenemos una buena visibilidad
y todos los mandos son de fácil acceso, aunque los del climatizador
automático quedan un poco bajos en la consola central. Lleva
de serie faros de xenón para cortas y unas luces largas halógenas
que centralizan demasiado la iluminación. En carreteras con
curvas tenemos la sensación de que la amplitud de visión
es mejorable en conducción nocturna. No tiene antinieblas
delanteros.
La instrumentación también es específica en
el R32, aunque no ofrece más información que en otras
versiones; se echa en falta algún indicador sobre el estado
del aceite (presión y temperatura). Tiene el anagrama «R32»
marcado en el cuentavueltas y un velocímetro con escala hasta
300 km/h, aunque la velocidad máxima no es superior a 250
km/h. También lleva un borde cromado en los instrumentos.
En la parte central hay una pequeña pantalla que indica las
funciones del «check control» (averías, puertas
abiertas, luces fundidas, etcétera) y también del
ordenador de viaje (con doble lectura independiente del consumo
medio, velocidad media, consumo instantáneo, kilómetros
recorridos, tiempo empleado y temperatura exterior). |