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Un turbodiésel vestido de GTI
Entre
los Diesel de su categoría, no hay otro coche que corra más
y pocos son los que gastan menos. Por fuera, no hay forma de distinguirlo
del Golf GTI 1.8 T de gasolina si no abrimos el capó o escuchamos
el sonido de su motor. También es como el GTI en el interior;
sólo el cuentavueltas y el cambio de 6 marchas del TDI delatan
que se trata del Diesel.
Incluso en carretera, el turbodiésel de 150
CV está prácticamente al nivel de prestaciones del
gasolina con la misma potencia, pero tiene menos eficacia en curva
que el Golf GTI 1.8 T al ser ligeramente más subvirador.
Tampoco es tan ágil como un Renault Mégane Coupé,
un Citroën Xsara Coupé o un Ford Focus, aunque sí
tiene un acertado compromiso entre estabilidad y confort.
Es un coche costoso y difícil de comparar
ya que, sólo el Audi A3 1.9 TDI 130 CV y el Seat León
1.9 TDI 150 CV, tienen prestaciones
semejantes. Su calidad de acabado es superior a la media. Dentro
de la gama Golf, la versión GTI Edición Especial 1.8
T lleva más equipamiento que el TDI 150 CV y a un precio
más barato.
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