Suavidad, calidad y poca aceleración
El
Subaru Legacy Wagon con tracción total permanente, reductora
y motor de 2,0 litros de gasolina y 137 CV de potencia está
a la venta por 25.200 Euros.
Tiene un precio muy parecido al de otras berlinas familiares de
dimensiones y potencia semejante, pero sin tracción total
(tabla comparativa). La versión con carrocería Sedán
y el mismo motor es 1.800 € más barato y mecánicamente
se diferencia en que no tiene reductora.
Por carrocería, potencia y tipo de tracción, no
hay ninguna alternativa al Legacy Station Wagon 2.0, salvo el Skoda
Octavia Combi 1.8T 20V 4x4 Collection (que tiene tracción
total conectable automáticamente) que está a la venta
por 24.310 Euros y es más rápido que el Subaru; todos
los demás son más caros y potentes.
El consumo del Legacy no es elevado, en este sentido no se nota
el inconveniente que puede tener la tracción total por el
aumento de peso y rozamiento. Donde no luce es en prestaciones,
pero si no corre más no se debe a que su peso sea muy elevado
(tampoco es bajo 1.425 kilos), sino más bien porque el motor
tiene poca fuerza.
Pese a ello, creo que puede resultar un coche muy satisfactorio
si se le da importancia a otros aspectos del motor, como la suavidad
y el silencio. A esa suavidad de marcha contribuye una suspensión
blanda que aísla extraordinariamente a los ocupantes de estado
de la carretera.
La
carrocería tiene detalles poco corrientes, como la ausencia
de montantes en las cuatro puertas laterales (que son muy ligeras
y suenan muy bien al cerrarlas). También destaca su asiento
que, además de ser cómodo, puede ir cerca del suelo
(algo cada vez más raro).
El maletero no es grande pero sí muy funcional y cómodo
de cargar. La calidad de acabado está, como mínimo,
al nivel de coches como el Mazda6 y el Honda Accord.
Tiene buen tacto al volante y resulta agradable de conducir, pero
no me parece un coche con mucho agarre, al menos con los neumáticos
que tenía nuestra unidad de pruebas (Bridgestone Potenza
RE030). Posiblemente con otros neumáticos las reacciones
del coche sería muy distintas. No puede tener control de
estabilidad ni como opción, y eso no lo compensa la tracción
total.
La reductora puede ser útil para circular por carreteras
de montaña (no necesariamente deslizantes) o para tirar de
una caravana o un remolque.
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