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Un todo terreno más aparente
que eficaz
SsangYong
introduce en España un nuevo todo terreno que se llama Rexton.
Está disponible con un motor de gasolina que tiene 3,2 litros
de cilindrada y 220 CV, asociado a un cambio
automático de cuatro marchas, o bien con un turbodiésel
de 2,9 litros y 120 CV de potencia (versiones GLX y GLS), disponible
con cambio manual de cinco velocidades o con uno automático
de cuatro. Ambos motores son de origen Mercedes-Benz y ya se utilizaban
anteriormente en los modelos Korando y Musso.
El Rexton es un todo terreno de grandes dimensiones (4,72 m de
longitud) con el que SsangYong pretende captar la atención
de posibles compradores de un Mercedes ML, BMW X5, Jeep Grand Cherokee
o Lexus RX300. Frente a ellos, el Rexton tiene una buena presentación
y una imponente apariencia, pero creo que no llega a su refinamiento
mecánico, ni a su nivel de acabado. A su favor tiene un equipamiento
de serie abundante y un precio mucho más bajo.
Ha
sido diseñado en Europa por ItalDesign
bajo la dirección de Giugiaro y su penetración aerodinámica
es Cx 0,39. Tiene un bastidor
realizado mediante dos vigas longitudinales y travesaños,
tracción
engranable a las cuatro ruedas con reductora
y suspensión trasera con eje
rígido. La suspensión delantera es independiente.
La tracción total y la reductora se engranan en el Rexton
2.9 TD mediante botones situados en el salpicadero. El Rexton 3.2
H6 tiene un sistema de tracción total todavía más
completo, desarrollado por BorgWarner.
Es también una tracción engranable a las cuatro ruedas,
pero la distribución de par entre el eje trasero y el delantero
se realiza de forma completamente automática, sin necesidad
de accionar ningún mando.
El
interior es amplio, aunque no más espacioso que rivales como
el Jeep Grand Cherokee. En el Rexton 3.2 H6 hay de serie tres filas
de asientos, mientras que en el 2.9 TD GLS se puede solicitar opcionalmente
la tercera fila. Tiene una buena presentación y plásticos
bien rematados, con un ajuste general correcto, aunque en coches
como el BMW X5 o el Mercedes ML encontramos mejores materiales y
revestimientos en puertas y salpicadero.
He tenido ocasión de conducir el Rexton 3.2 H6 y, a pesar
de su potencia, la sensación que transmite es de coche pesado.
El empuje de sus 220 CV se ve en cierta medida apagado por un cambio
automático de sólo cuatro marchas con unos desarrollos
largos que le restan más brío en carretera. Las suspensiones
son muy suaves y aportan un excelente nivel de confort, pero no
pueden evitar un acusado balanceo
y cabeceo
de la carrocería. El Rexton 3.2 H6 es muy predecible de reacciones
pero no alcanza el nivel de estabilidad de otros todo terreno similares
en una conducción exigente. Tampoco puede llevar control
de estabilidad como alguno de ellos.
A finales de 2003 aparecerá un Rexton con un nuevo motor
turbodiésel de inyección directa y 155 CV.
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