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Funcionalmente monovolumen, dinámicamente berlina
Me
parece un coche muy recomendable para quien aprecie ciertos aspectos
funcionales de algunos monovolúmenes, como el espacio y el
puesto de conducción, pero no quiera algunos de los inconvenientes
dinámicos, como falta de agilidad, perdida de prestaciones
o incremento de consumo.
Esto no significa que sea lo mejor de estos dos tipos de carrocería:
tiene también los inconvenientes de un puesto de conducción
de monovolumen (principalmente, lo que estorba el grueso marco del
parabrisas) y es más parecido a una berlina por posibilidades
para configurar los asientos traseros, que son pocas.
En este caso es difícil encontrar buenas referencias para
calibrar valores como el espacio o el precio, si se cataloga el
coche con el criterio habitual de dimensiones (4.458 mm de longitud)
y tipo de carrocería (berlina o monovolumen).
Por dimensiones, las berlinas más próximas son el
Mazda 3 Sedan (4.490 mm) o el Renault Mégane Sedan (4.498
mm). Por amplitud, en cambio, el Toledo es igual o mayor que coches
como el Opel Vectra, el Renault Laguna, el Peugeot 407 o el Toyota
Avensis. Esto es completamente cierto si viajan cuatro personas,
no cinco, porque la medida en la que el Toledo es inferior a algunos
de los modelos citados es la anchura atrás. Además,
en el caso de la versión «Sport-up», el asiento
trasero está hecho para que dos personas vayan más
cómodas de lo normal, a costa de que tres vayan más
incómodas.
El maletero es muy grande (500 l según medición
VDA), entre las berlinas que miden de 4,3 a 4,7 m, sólo
el Škoda Octavia lo tiene más grande (560 l). Es un
maletero de proporciones inusuales, com una buena anchura, no mucho
fondo y mucha altura. Está dividido horizontalmente en dos
por una tapa plegable que, cuando está colocada, deja un
doble fondo. Es también un maletero útil por las posibilidades
que hay para repartir el espacio disponible.
Las
reacciones en carretera son equivalentes a las de una berlina, en
el sentido de que no tiene menos agilidad ni más balanceo
que una berlina normal; de hecho es mejor que algunas berlinas en
este sentido.
Las prestaciones y el consumo también son semejantes a las
de una berlina Diesel de esta potencia. Eso sí, el nuevo
Toledo TDI de 140 CV ni es tan rápido ni tan económico
de consumo como el anterior de 131 CV. Esto sí puede ser
debido, en parte, al tipo de carrocería que tiene el nuevo
Toledo, más pesada y con más resistencia aerodinámica
que la del anterior.
El Toledo 2.0 TDI de 140 CV cuesta 23.966 €; de todas las
berlinas entre 4,3 y 4,7 m con motor Diesel entre 130 y 150 CV,
sólo el Škoda Octavia 2.0 TDI cuesta menos. El Octavia
tiene muchos elementos mecánicos en común con el Toledo,
a pesar de que el aspecto de cada uno de ellos pueda sugerir que
se trata de coches muy distintos.
Está disponible con dos versiones de acabado y equipamiento:
«Stylance» y «Sport-up». La diferencia entre
ambos es que el Sport-up tiene de serie una suspensión más
dura, ruedas 225/45 17 (en vez de 205/55 16), asientos «deportivos»
(se distinguen en la forma y la tapicería) y un acabado del
salpicadero distinto.
El Sport-up cuesta 758 € más que el Stylance; creo
que sólo por lo buenos que son los asientos del Sport-up
merece la pena pagar esa diferencia. El inconveniente es que, para
tener esos asientos, hay que aceptar una suspensión más
dura y unas llantas de 17”, que no me parecen recomendables
en cualquier caso (no para quien aprecie mucho el confort de suspensión,
por ejemplo).
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