Le sobran dos ruedas motrices
En
este caso, la tracción total quita más de lo que da. Con relación
al 20vt de tracción delantera, el 20vt 4 es peor en prestaciones,
consumo y precio. Es también más difícil de conducir y, a cambio,
sólo tiene la ventaja de dar más capacidad de tracción cuando las
condiciones del suelo son realmente malas. Salvo para quien circule
frecuentemente en esas condiciones, y no prefiera un tracción delantera
con neumáticos de invierno, no es recomendable.
El consumo y las prestaciones son peores, a igualdad de motor,
principalmente porque el tracción total pesa más; también tiene
desarrollos más cortos, algo que influye negativamente en el consumo
pero mejora ligeramente la recuperación.
A igualdad de equipamiento tiene control
de estabilidad de serie cuesta 231.000 pesetas más que
el tracción delantera, que lo lleva opcional.
Es más difícil de conducir porque, en ciertas condiciones, reacciona
más bruscamente y de forma no tan fácil de controlar como
el tracción delantera.
La ventaja de motricidad que da sólo se puede aprovechar en condiciones
de adherencia muy bajas. Esa ventaja no da más seguridad activa,
sino más aceleración; es decir, el coche no frena mejor ni pasa
más rápido por curva por tener tracción total.
No obstante, si la adherencia está por debajo de un cierto límite
(una carretera nevada y en cuesta), el tracción total puede seguir
avanzando donde el tracción delantera quedaría parado. Para quien
se tenga que enfrentar a esas situaciones, sí puede ser recomendable.
Quien quiera un tracción total con esta potencia y este precio
sólo puede elegir el León. Hasta que llegue el resto de la gama
de Subaru Impreza, lo único que hay con tracción total, aparte del
León, es un Golf o un A3, que son más caros.
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