Calidad, suavidad y poco espacio
El
Saab 9-3 2.2 TiD está disponible opcionalmente con cambio
de seis velocidades. Esa opción cuesta 300 € y me parece
muy recomendable, ya que no le quita nada al coche y beneficia mucho
el confort (hace menos ruido en marcha constante) y el consumo.
Para quien normalmente utilice el coche en carreteras rápidas
a un ritmo constante, la reducción de consumo que proporciona
es apreciable porque el régimen del motor baja un 18 por
ciento. A 120 km/h el motor gira a 2.650 rpm en quinta, y a 2.250
en sexta. Pese a ello, no cabe esperar que la reducción de
consumo compense la diferencia de precio con relación a la
caja de seis velocidades antes de 75.000 Km., en el mejor de los
casos.
La velocidad máxima que declara Saab es la misma (200 km/h),
pero el de cinco velocidades la alcanza a 4.425 rpm, muy por encima
del régimen de potencia máxima. El de seis velocidades,
por el contrario, alcanza esos 200 km/h en sexta a 3.750 rpm, lo
que quiere decir que podría superar esa velocidad cuando
las condiciones fueran mínimamente favorables.
El hecho de tener más marchas no mejora la aceleración
ni la recuperación, ya que las cinco primeras marchas tienen
los mismos desarrollos en los dos casos. Hemos repetido las prestaciones,
no obstante, y los resultados han sido prácticamente iguales
a los que obtuvimos con la versión de cinco marchas.
Con
relación a otras berlinas de este tamaño, precio y
potencia, las cualidades del 9-3 por las que me parece recomendable
son su relación entre estabilidad y confort, la impresión
de calidad que da por el tacto de sus mandos y materiales de recubrimiento,
y por la suavidad del motor en marcha constante (al acelerar vibra
y hace ruido).
Lo deben descartar quienes quieran las mejores prestaciones en
este nivel de potencia (la diferencia entre el 9-3 y ellos no es
grande, pero existe), el consumo más bajo o quienes necesiten
unas plazas traseras amplias.
Hay berlinas más baratas e incluso mejor equipadas, pero
con un grado de calidad aparente que me parece inferior (lo cual
no indica nada acerca de la fiabilidad). Por ejemplo, un Opel Vectra
tiene el mismo motor y control de estabilidad de serie (que el Saab
no tiene), y cuesta menos.
También hay otros modelos que, sin tener una calidad muy
superior ni mucho más equipamiento, cuestan más, como
un Volvo S60 2.4D, un Jaguar X-Type 2.0D o un Audi A4 1.9 TDI.
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