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Rápido, bien hecho, poco
ágil y pequeño por dentro
Durante la presentación del 9-3 he tenido
ocasión de conducir la versión 2.0 t de 175 CV con
acabado «Arc» y «Vector», este último
con una suspensión deportiva que es opcional (similar a la
del Aero).
En el Saab 9-3 2.0 t Arc, las primeras sensaciones
que me ha dado es de coche rápido, cómodo, agradable
de conducir, de reacciones muy predecibles y con poca agilidad en
curva. En condiciones de uso normal, puede transmitir sensación
de seguridad. Quien intente realizar un uso «deportivo»
en zona de curvas, encontrará una acusada tendencia a subvirar.
En cambios de apoyo
fuertes se aprecia también el balanceo
de la carrocería y puede llegar a descolocarse ligeramente
del eje trasero (de forma muy progresiva). Me parece muy recomendable
el control de
estabilidad (opcional)
La cosa cambia notablemente en el 2.0 t Vector, con
neumáticos más grandes (215/50 R17 91 W) y suspensiones
más duras. Este coche me ha parecido que tiene un mejor compromiso
entre estabilidad
y confort, porque sigue siendo muy cómodo. Es menos subvirador
que el «Arc», y también es menos ágil
que otros coches de talante deportivo, como el Mazda6 Sportive o
el Jaguar X-Type en versión «Sport».
En
Saab afirman que el tiempo completo en el que todo el chasis del
9-3 responde a una «orden» de la dirección es
un 30 % más rápido que la media de este segmento de
vehículos. Imagino que se referirán a las versiones
«Vector» y «Aero», porque en las «Arc»
resulta difícil de creer. Un Ford Mondeo o un Mercedes Clase
C (por poner dos ejemplos) tienen una estabilidad
superior y reacciones más rápidas.
Las unidades que he probado tenían control
de estabilidad (ESP). Como en la mayor parte de los casos, resulta
muy eficaz en sobreviraje,
pero escasamente útil en subviraje.
El ESP (opcional) también incluye un control
de tracción (TCS) que actúa con suavidad al ser
el acelerador electrónico el que dosifica la potencia del
motor para que las ruedas no tengan un deslizamiento
excesivo al acelerar.
El motor 2.0 t de 175 CV me ha parecido una de las
mejores cosas del coche, con una respuesta muy enérgica y
progresiva desde muy bajo régimen. Empieza a empujar con
fuerza desde 1.500 rpm y llega bien hasta 6.500 rpm (zona roja del
cuentavueltas). No tiene un corte de inyección al llegar
a ese régimen, es el acelerador eléctrónico
lo que limita la carga
para no sobrepasarlo.
El
tacto de la dirección y los frenos (la frenada parece potente
y equilibrada) es bueno; y el cambio, suave. Los desarrollos
de transmisión son largos, pero el coche no parece lento
por ello.
También he probado una versión «Arc»
con la caja automática de cinco marchas y mando
secuencial en la palanca de cambios. Me parece suave de funcionamiento
y en el manejo en modo secuencial resulta muy cómodo: empujando
hacia delante cambia y hacia atrás reduce. En el manejo «manual»
no cambia automáticamente a la marcha superior al llegar
al máximo régimen. Es un cambio moderno y agradable
en el uso habitual, está en la línea de otros cambios
automáticos similares.
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