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Motor suave y poco potente a
medio régimen
Renault
pone a la venta en España, desde principio de noviembre,
el Mégane 1.5 dCi de 101 CV de potencia (ellos lo denominan
100 CV) en carrocería de tres y de cinco puertas. Con este
motor se cubre un hueco en la oferta de motores turbodiésel
de Renault para el Mégane.
Está a la venta desde 14.565 €, como ocurre en otros
modelos de la gama Mégane, el 1.5 dCi de 100 CV tiene una
buena relación entre precio y equipamiento (más
información).
Este motor lo llevará el Clio en los primeros meses del
próximo año y posteriormente en el Scénic,
Mégane Sedan y Mégane Grand Tour.
Para esta potencia, es el motor de más baja cilindrada que
hay en el mercado. Según Renault, la baja cilindrada tiene
algunas ventajas, principalmente el menor peso y el bajo consumo.
No discuto estas ventajas (que analizo a continuación), pero
sí destaco el principal inconveniente: a medio régimen
es un motor con poca fuerza en comparación con motores de
igual potencia y mayor cilindrada (fichas
técnicas de coches con motor Diesel de potencia similar).
En
esta tabla, se puede ver que los datos de aceleración
y velocidad máxima homologados por Renault no son grandes
comparados con los de modelos de la competencia. Sin embargo, es
el que menos consume.
Con este motor dCi de 100 Cv sorprende la suavidad de giro al ralentí
y la poca sonoridad en todo momento. Es un motor que gira con suavidad
y transmite sensación de girar con facilidad, a diferencia
de otros motores Diesel, que transmiten sensación de aspereza
aunque suban más de régimen y sean más potentes).
Este es un motor suave y que suena muy poco.
Esta
diferencia de fuerza a medio régimen es claramente apreciable,
porque la pretendida ventaja de la diferencia de peso resulta inapreciable
en un coche como el Mégane, donde la influencia del peso
del motor en el peso total del coche no es muy grande. Este Mégane
es 90 kg más pesado que el Focus con el motor 1.8 TDCi de
idéntica potencia, y sólo 20 kg más ligero
que el nuevo Volkswagen Golf (por compararlo con un modelo de reciente
aparición y no con otros que llevan más tiempo en
el mercado). La diferencia de peso con el Golf es de un 1% a favor
del Mégane; la diferencia de potencia a 1.900 rpm es de más
de un 20% a favor del Golf.
Al igual que la ventaja del peso se vuelve en contra del Mégane,
creo que la del consumo tampoco resulta determinante. Durante los
kilómetros que hice y a baja velocidad sí se consiguen
consumos bajos, pero en cuanto se fuerza la marcha, especialmente
en carretera, como el motor no es muy potente a medio régimen,
hay que recurrir al cambio más de lo habitual que en otros
modelos Diesel y el consumo sube de forma considerable.
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