El familiar gana al monovolumen
El
Mégane Break es superior al Scénic en prestaciones, consumo seguridad
activa y precio. El monovolumen puede tener un mayor volumen interior
si se aprovecha el que hay hasta el techo o si se pliegan los asientos.
Salvo en esos casos, el maletero del familiar es más amplio y fácil
de cargar.
El espacio para pasajeros es ligeramente mayor en el Scénic, que
tiene más anchura y altura. Los asientos traseros del Scenic tienen
ajuste longitudinal, es posible lograr un espacio para las piernas
atrás muy amplio, a costa de perder maletero. El Scénic permite
adecuar mejor el espacio a necesidades diversas.
A igualdad de motor, la diferencia de peso y resistencia aerodinámica
hace que el monovolumen corra menos y gaste más que el familiar.
El familiar es más fácil de conducir, por la forma en que reacciona
al volante y por cómo frena. Al margen de las sensaciones que dé,
el Break tiene la ventaja de un centro de gravedad más bajo y menos
peso.
Funcionalmente puede haber cierta ventaja para el monovolumen,
si se valora mucho cosas como las trampillas que hay en la parte
trasera. En cambio, entrar en un monovolumen puede ser más costoso
para niños o personas mayores, porque el suelo está más alto.
Hay una diferencia de precio a favor del Break de 280.000, con
el mismo equipamiento de serie. El Scénic puede llevar opcionalmente
algunos elementos como climatizador automático, cargador de
CD o navegador que no están disponibles en el Break.
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