|
Dinámicamente igual y funcionalmente mejor
Por prestaciones,
el actual Boxster de 228 CV me parece más satisfactorio que
el primer Boxster que apareció en 1996 con 204 CV. Ahora
sí da más sensación de coche deportivo, por
«nervio» y capacidad de aceleración. La marca
anuncia que pasa de 0 a 100 km/h en 6,4 s, cubre 1.000 m con salida
parada en 26,5 s y alcanza una velocidad máxima de 253 km/h,
unos valores muy destacables frente a coches similares.
Su motor bóxer
de seis cilindros
y 2,7 litros tiene un sonido «ronco» muy característico.
Es casi igual que el de los Porsche 911 Carrera y es fácil
de distinguir con los ojos cerrados por su peculiar tono. A mi,
personalmente, me encanta, sobre todo, a medida que va subiendo
de vueltas y apreciamos claramente cómo va cambiando el sonido
y se va tornando cada vez más «rabioso».
Desafortunadamente, el cambio manual de cinco marchas
no me ha gustado tanto y creo que limita en cierta medida las posibilidades
del motor. Por un lado, me parece lento (el recorrido entre marcha
y marcha es algo largo); por otro, porque el salto que hay entre
algunas marchas es grande (sobre todo entre primera y segunda); este
coche pide a gritos el cambio de seis marchas que lleva el Boxster
S.
Por
el contrario, el cambio
automático Tiptronic S, con mandos
secuenciales en el volante, me ha parecido recomendable en este
coche por varios motivos: uno, que no es más lento que el
manual al subir de marcha (sí es algo más lento al
reducir); dos, resulta muy cómodo en cualquier circunstancia,
tanto en un uso tranquilo como en conducción deportiva (deja
incluso hacer punta-tacón);
y tres, los desarrollos
de transmisión son similares a los del cambio manual
(incluso un poquito más cortos en las tres primeras velocidades).
Creo que es la primera vez que he encontrado un coche
con cambio automático (con convertidor
de par) casi a la altura del manual, aunque sigo pensando que,
para el conductor de un Boxster que vaya a practicar una conducción
deportiva a menudo, el cambio manual le resultará más
satisfactorio.
El Boxster tiene una rigidez
torsional mayor que el Porsche 911 Carrera Cabrio. La estabilidad
y capacidad de paso por curva es excelente, superior a la cualquier
BMW Z3 (incluido el M
Roadster) o Mercedes SLK (sólo me cabe duda en el SLK
32 AMG, que no he probado). He tenido ocasión de conducir
el Boxster sobre seco y también bajo una intensa lluvia,
sobre carretera muy rápida y carreteras de montaña
con piso bacheado. En cualquier condición, su estabilidad
me parece ejemplar. La dureza de suspensiones lo hacen más
delicado sobre piso mojado, pero sus reacciones son muy progresivas
y fáciles de «adivinar» a nada que se tenga algo
de sensibilidad al volante. Hay que decir que lo he conducido con
los neumáticos anchos (225/40 ZR 18 delante y 265/35 ZR 18)
y llantas opcionales de 18", detalle que lo hace más
efectivo sobre seco, pero también más exigente sobre
mojado.
Como
los coches que he probado llevaban control
de estabilidad (opcional), he podido probar a buen ritmo sin
necesidad de «pilotar». La tranquilidad que aporta la
seguridad de estar ayudado por un sistema electrónico tan
eficaz no tiene precio, sobre seco, y mucho menos sobre mojado.
No he apreciado diferencias de estabilidad respecto
al Boxster anterior. Al volante tiene las mismas reacciones que
antes y no parece más eficaz. El Boxster tiene una ligera
tendencia a subvirar
(se aprecia todavía más con lluvia). Lo hace de forma
muy progresiva y siempre lo justo para dejar que entre bien en la
curva. Para que el Boxster sobrevire
sobre suelo seco hay que ir rápido y acelerar sin cuidado
en curvas cerradas y con marchas cortas.
La cosa cambia por completo sobre mojado; es mucho
más fácil llegar al derrapaje, si no tenemos control
de estabilidad. Con el control de estabilidad se puede acelerar
a la salida de la curva sin que ello provoque sobreviraje.
Además de la estabilidad, el otro elemento
que destaca en los Boxster son unos frenos ejemplares por potencia,
capacidad de parada y resistencia al trato duro. Tienen un tacto
duro, muy «de carreras», obligan a pisar el pedal con
fuerza, pero permiten dosificar la frenada con gran precisión.
|