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Porsche 911 Turbo Víctor M. Fernández
14-06-01
Primera página Imágenes Mediciones Precio, ficha y equipamiento

Aceleración en todos los sentidos

Una aceleración intensa y constante

Tan estable como rápido
Más tracción trasera que total
Con el sistema PSM, todo bajo control
La frenada al mejor nivel, pero el cambio es lento
Un súperdeportivo más funcional de lo esperado
Más exclusivo por precio que por equipamiento

El Porsche 911 Turbo tiene un sistema de tracción total conectable automáticamente, mediante un diferencial viscoso central. En la práctica, las reacciones de dicha transmisión lo acercan más a un tracción trasera que a un 4x4; no es un defecto, sino una característica. Es un sistema de transmisión semejante al del anterior 911 Turbo de 408 CV (tipo 993), aunque en el nuevo Porsche 911 Turbo (tipo 996) se ha adaptado específicamente la longitud de los ejes de transmisión. Una de las virtudes del sistema de tracción total de Porsche es que el conjunto de elementos pesa tan sólo 55 kg.

En una aceleración normal, actúa prácticamente como un tracción trasera, con el 95 por ciento de la fuerza del motor en las ruedas posteriores y el 5 en las delanteras. Mediante un diferencial viscoso central (colocado junto al diferencial delantero), el reparto de par varía hasta un 40% para las ruedas delanteras y el 60% detrás, en función de agarre de las ruedas. El diferencial trasero es autoblocante.

Las reacciones del coche son prácticamente las de un tracción trasera, pero cuando hay una falta de adherencia, se nota que las ruedas delanteras traccionan. En ese caso, mejora la estabilidad lineal en una fuerte aceleración y también hay más motricidad cuando el asfalto está muy deslizante. También permite acelerar con más seguridad en medio de una curva y atenúa el eventual sobreviraje. Llevado al extremo, el tren trasero acaba derrapando y obliga a hacer contravolante si llevamos desconectado el control de estabilidad (PSM).

Llegar a una solución tan de «tracción trasera» en un coche de tracción total tiene varios motivos: primero, la motricidad del Porsche 911 es ya de por sí buena al tener el peso del motor tras el eje posterior, lo que hace menos necesaria la ayuda de tracción en el eje delantero para transmitir la potencia al asfalto. Segundo, en un coche «todo atras» las ruedas delanteras no pueden llegar a hacer mucha fuerza contra el suelo. Tercero, Porsche no ha querido variar esencialmente las reacciones características del 911.




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