El milagro del aire
Dos
turbocompresores marcan la diferencia.
Dos turbocompresores y todo lo que viene detrás. 420 caballos
de potencia a 6000 rpm son impresionantes. Pero eso es apenas nada.
Mucho más impactante es que el Porsche 911 Turbo supere los
140 CV de potencia a sólo... ¡¡¡2.000 rpm!!!.
Más de 140 caballos cuando el motor casi ni ha empezado a
girar. Más potencia que la mayoría de los coches que
circulan por la calle cuando sus motores están ya a punto
reventar.
Las cifras de este coche son todas de
escándalo. A 3.000 rpm la potencia de este motor acaricia
los 240 CV y con semejante caballería a medio régimen
no es de extrañar que se plante de 80 a 120 km/h en quinta
marcha en sólo 5 segundos. (Al BMW M5 le hemos medido 7 segundos
justos para pasar de 80 a 120 en quinta y ya son unas cifras espectaculares).
En fin. 4,2 segundos para pasar de 0 a 100 km/h (más aceleración
que el Ferrari 360 Modena) y una velocidad punta de 305 km/h colocan
al 911 Turbo como uno de los vehículos de serie más
rápidos del mundo y, por supuesto, como el Porsche más
rápido de todos los fabricados actualmente en serie.
Todo
es espectacular en este modelo. Las enormes ruedas (295 mm de anchura
detrás, perfil bajísimo y llanta de 18 pulgadas, 225
mm de anchura delante) con las pinzas en rojo de los cuatro discos
de freno gigantes, aletas ensanchadas para dar cobijo a esas ruedas
y dejar espacio para los intercoolers.
Elegantes boquetes dispersos por toda la carrocería para
refrigerar frenos, intercoolers, líquido de refrigeración
del motor (el motor de los Porsche ya no se refrigera directamente
por aire), alerones... Todo es espectacular en este modelo. Y muy
efectivo.
La tracción total permite transmitir
la potencia del motor de seis cilindros, 3.600 cc y 24 válvulas
al suelo. En condiciones de buena adherencia, el 95 por ciento de
la potencia es transmitida por el eje posterior pero, si el suelo
desliza, el eje delantero puede llegar a encargarse de hasta un
40 por ciento del trabajo total. Para cuando las cosas vengan mal
dadas, el PSM (Porsche Stability Management), el sistema de control
de estabilidad de Porsche, con su capacidad para frenar selectivamente
las ruedas y reducir la potencia del motor, ayuda mucho al conductor
a enderezar entuertos.
Y
de noche, para poder aprovechar la potencia con buena visibilidad,
las luces de carretera (largas) son también de descarga de
gas. Hasta la fecha, esta tecnología sólo se utilizaba
en las luces de cruce, mientras se encomendaba la luz de carretera
a unos faros tradicionales. La potencia de la descarga de gas, que
permite ampliar la superficie iluminada y mantener una gran intensidad,
seguro que se agradece enormemente en cualquier vehículo
y más en un coche de estas prestaciones.
Mil
detalles hacen de éste un coche excepcional. A partir de
otoño, se podrá disponer opcionalmente de discos de
material compuesto. Pesan la mitad que los metálicos, importantísimo
en un lugar donde el peso penaliza tanto, y duran más. Según
Porsche hasta 300.000 kilómetros.
Para rematar tanta sobredosis de potencia y
prestaciones, en el interior del habitáculo abunda el lujo.
Tapicería de cuero, asiento del conductor con regulación
eléctrica y memoria, ordenador de viaje, mando eléctrico
para la cerradura del capó, climatizador... Claro que como
le dé a uno por pisar el acelerador, mejor que se olvide
de todo eso y se dedique a conducir.
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