Deportivo en esencia
El
Carrera S me parece uno de los deportivos más recomendables
por sus excepcionales cualidades dinámicas y por su sorprendente
funcionalidad en el uso cotidiano. Es más cómodo de
utilizar que un Corvette, un Honda NSX y que todos los Ferrari de
motor V8 central que conozco (348, 355 y 360 Modena).
Un BMW M3 tiene espacio para cuatro pasajeros y un maletero considerable,
pero como deportivo no está al nivel del Porsche 911. El
BMW M3 CSL sí puede ser un rival del 911 aunque —por
ejemplo— no está a su altura a la hora de exigir un
trato duro a los frenos. Hasta la fecha, el Carrera S es el único
coche de los que hemos probado capaz de frenar desde 120 km/h en
menos de 50 metros.
El nuevo Porsche 911 sigue siendo el deportivo con propulsión
trasera que ofrece la mejor motricidad; sólo la hay mejor
en algunos coches de tracción total, como el Mitsubishi Lancer
Evo VIII. En parte, esto se debe a su peculiar reparto de masas,
con el centro de gravedad más cerca del eje trasero que del
delantero. Pese a este aparente desequilibrio, Porsche ha conseguido
que conducirlo rápido sea algo relativamente asequible para
un conductor normal. Me parece más sencillo conducir rápido
un Porsche 911 Carrera S que un Ferrari 360 Modena, cuyas reacciones
son más exigentes.
Parte de la eficacia para ir rápido en curvas se debe a
la nueva suspensión activa (PASM) que lleva de serie, que
permite tener una amortiguación blanda cuando es posible
y dura cuando es necesario.
El
nuevo Porsche 911 tiene un puesto de conducción algo más
ergonómico, más equipamiento y un maletero un poco
más grande. Sigue careciendo de ciertos elementos de serie
que parecen impropios de la lista de opciones de un coche tan caro.
También siguen algunos inconvenientes del 996, principalmente
la elevada sonoridad interior o unas peculiares reacciones a las
que hay que adaptarse.
En cualquier caso, el Carrera S me ha parecido satisfactorio en
casi todos los aspectos y es uno de los modelos más convincentes
dinámicamente. La diferencia de precio respecto al 911 Carrera
(11.008 €) parece justificada dado su mayor equipamiento de
serie, sus 30 CV más de potencia y su mejor dotación
mecánica en frenos y suspensiones. Es también competitivo
con relación a coches como el BMW M3 CSL, el Ferrari 360
Modena, el Honda NSX o el Maserati Coupé.
Hasta que aparezcan las futuras versiones GT3 y Turbo, el 911 Carrera
S es el más potente de la nueva serie 997. Porsche recurre
otra vez a la denominación «Carrera S» que ya
utilizó en 1997 para distinguir una versión
de la serie 993 con la apariencia exterior de las versiones
Turbo (con el mismo paragolpes frontal, aletas traseras ensanchadas
y las llantas de radios huecos y 18 pulgadas de la versión
turboalimentada). Sin embargo, el motor era el mismo bóxer
refrigerado por aire con 3,6 litros de cilindrada y 285 CV que llevaba
el Carrera y también el Carrera 4S (con tracción total).
Por el contrario, el nuevo Carrera S se diferencia tan sólo
en pequeños detalles exteriores del 911 Carrera (diferencias),
pero lleva un motor bóxer refrigerado por agua con más
cilindrada y potencia. En el Carrera S, la cilindrada aumenta hasta
3,8 l y la potencia alcanza 355 CV (325 CV en el Carrera). Aparte
del motor, se distingue por unos discos de freno de mayor tamaño
y por neumáticos más anchos, montados sobre llantas
de aleación de 19 pulgadas de diámetro (18”
en el 911 Carrera).
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