Deportivo
por aspecto, tacto y prestaciones El
Carrera 4S Cabriolet estará a la venta en septiembre por 111.000 €,
con tapicería de cuero, control de estabilidad (PSM) y techo rígido
como elementos de serie.
Como el Carrera 4S cupé, este descapotable
tiene algunos elementos visuales y mecánicos tomados del Turbo. Visualmente,
toma del Turbo los paragolpes, las salidas de escape, las llantas de 18 pulgadas
de diámetro y los neumáticos (225/40 Z delante y 295/30 Z detrás);
es 60 mm más ancho que un Carrera normal. Mecánicamente, tiene
del Turbo los frenos (cuatro discos ventilados y perforados de 330 mm) y el sistema
de tracción total (con diferencial central viscoso). El motor sigue siendo
el bóxer de 3,6 l en versión de 320 CV, como en los otros Carrera.
Como el Turbo, puede llevar los frenos cerámicos PCCB (más
información sobre este sistema). Pierde mucha rigidez con relación
a la versión cupé y tiene una suspensión algo más
dura. Pese a ello, el coche tiene muy buen tacto, es estable y —como otros
911— tiene la magnífica respuesta del motor y una excepcional capacidad
de tracción. Ahora
bien, no veo claro que este modelo sea preferible dinámicamente a un 911
Cabriolet normal, si se trata de circular sin techo. Un 911 Cabriolet ya da un
nivel de prestaciones y estabilidad mucho mayor de lo que se puede aprovechar
en un coche descapotable.
La capota se pliega en zig-zag y queda completamente
recogida en la parte trasera. Tiene un mecanismo eléctrico, incluido el
enclavamiento en el parabrisas, que emplea 20 s en ponerla o quitarla. Se puede
plegar o desplegar en marcha, siempre que se circule a menos de 50 km/h (y haya
sitio bastante por encima del coche, claro). Tiene la misma resistencia
aerodinámica que el cupé; su velocidad máxima (con la capota
puesta) es 280 km/h. El peso del descapotable es 70 kg mayor que el del cupé,
lo que afecta a la aceleración (5,3 s de 0 a 100 km/h, en vez de 5,1). En
septiembre aparecerá la versión descapotable del Porsche
911 Turbo. |