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Un Carrera con techo de cristal
y luna trasera practicable
El Targa tiene el mismo motor, caja de cambios (manual
o automática Tiptronic S), frenos y dirección que
el Carrera.
Sin embargo, tiene una suspensión adaptada
para su mayor peso. Con esto, en Porsche han conseguido equilibrar
la diferencia de peso y conseguir una estabilidad
y unas reacciones similares en el 911 Targa.
Y el equilibrio conseguido ha sido perfecto porque
creo que la única manera de saber cual de los dos es más
rápido es con el cronómetro en mano. Yo no aprecio
ninguna diferencia entre conducir el 911 Targa o un 911 Carrera,
las reacciones son las mismas, la sensación de estabilidad
es igual de elevada y no tenemos sensación aparente de que
corra menos. Los refuerzos realizados en el techo resultan eficaces
y no se aprecian torsiones de carrocería que provoquen ruidos.
(Más
información sobre la estabilidad y reacciones del Porsche
911)
El
techo de cristal practicable me ha parecido bien hecho. Tiene un
ajuste perfecto, se abre y cierra con una enorme facilidad y no
he escuchado ruidos ni crujidos procedentes de él. La apertura
y cierre es muy silenciosa (accionado por dos electromotores) y
la sonoridad interior, con el techo cerrado, me ha parecido similar
a la del 911 Carrera Coupé.
Al abrir el techo de cristal, se levanta en la parte
delantera un deflector que resulta muy eficaz y evita incómodas
turbulencias interiores. Se puede ir a 200 km/h con el techo completamente
abierto sin que resulte molesto para los pasajeros delanteros.
El único inconveniente que le veo es que la
visibilidad hacia atrás queda considerablemente reducida
cuando llevamos el techo de cristal abierto (y si llevamos la cortinilla
sin recoger ya no se ve absolutamente nada por el retrovisor central).
El problema no es que el techo de cristal se superponga a la luna
trasera, sino que la parte trasera del techo queda un poco alta
y nos corta la visión del cuarto inferior de la luneta.
En
el anterior Porsche 911 Targa (serie 993), el techo de cristal se
deslizaba hacia atrás más que en el actual y este
problema de visibilidad no era tan grande. Por otro lado, a mí
me da la sensación de que en el anterior Targa quedaba en
el techo un hueco abierto más amplio que en el nuevo (serie
996).
Si no abrimos el techo por completo, sino que lo
dejamos en la mitad o en un punto intermedio, el carrete en donde
se recoge la cortinilla semitransparente queda completamente en
medio de la visión y apenas podemos ver lo que viene detrás.
Este techo de cristal aporta también una mayor
luminosidad interior. Como lo he probado un día nublado no
puedo decir si también resulta más caluroso el interior,
aunque la cortinilla creo que es capaz de evitar en buena medida
un aumento de temperatura en el habitáculo cuando hace mucho
sol.
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