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El 911 GT3 es un coche prácticamente de carreras matriculado
para la calle. De hecho, ya es tradición que aparezca
primero la versión «Cup» de competición
y, posteriormente, la versión de carretera. El GT3
es la máxima expresión deportiva dentro de la
gama 911. Tanto es así que, rodando en circuito, llega
incluso a ser más rápido que el nuevo 911
Turbo de 480 CV.
Según me comentaba el piloto Walter
Röhrl, el GT3 es capaz de rebajarle al Turbo dos
segundos por vuelta en el trazado largo de Nürburgring.
También confirmaba que es en torno a ocho segundos
más rápido que el anterior
GT3 en ese circuito, debido a su peso aligerado,
la eficacia de la nueva suspensión activa, un motor
realmente brillante y el excelente agarre de sus nuevos neumáticos
Michelin Pilot Sport Cup, desarrollados específicamente
para el GT3.
Lo primero que enamora en el GT3 es su poderoso sonido, que
cambia con las distintas fases de la admisión variable.
El motor empuja de una forma que parece no tener fin y su respuesta
es realmente contundente en todo el régimen disponible.
El cambio, rápido y preciso, tiene un escalonamiento perfecto para aprovechar el motor. Si se lleva al límite
de régimen, alcanza 132 km/h en segunda y 181 km/h
en tercera.
Su tacto duro requiere decisión, pero su accionamiento no puede ser más rápido y preciso, tiene unos recorridos muy cortos entre las marchas. La dureza del pedal de embrague es propia de su condición deportiva. La
adopción de la amortiguación activa regulable
(PASM) ha permitido llevar su dureza a un extremo donde
antes no llegaba. En la selección normal es ya realmente
duro, aunque soportable. En modo «Sport»,
que seleccionamos pulsando un botón situado en la consola
central, sólo es apto para circuitos o carreteras muy
bien pavimentadas.
Dicha suspensión ofrece un aplomo sobresaliente, no
se aprecian movimientos de la carrocería y soporta
apoyos
realmente violentos.
Durante la toma de contacto pudimos rodar por exigentes
carreteras de montaña trazadas con numerosas horquillas.
La rapidez de la dirección, con 2,65 vueltas de volante
entre topes y desmultiplicación variable, contribuye
a dirigir el coche con mayor precisión.
El nuevo control de tracción permite salir acelerando
a fondo sin temor a que se nos amontonen sus 415 CV; está
muy bien puesto a punto y permite un cierto sobreviraje antes
de entrar en funcionamiento. Si conducimos con finura, incluso
podremos llegar a jugar con un leve deslizamiento de las ruedas
traseras sin que las ayudas electrónicas nos frenen
lo más mínimo. Este control de tracción
es desconectable.
Lo
que no tiene el nuevo GT3 es un control de estabilidad. Según
nos comentaba Röhrl, resulta incompatible con el autoblocante
mecánico que lleva de serie y que aporta una motricidad
ejemplar. Para él, lo ideal hubiera sido haber trabajado
en la puesta a punto de un control de estabilidad que actuara
conjuntamente con el autoblocante, pero es un desarrollo en
el cual Porsche no ha querido entrar.
Todas las unidades que probamos llevaban los frenos cerámicos
(PCCB) opcionales (9.370 €), que se distinguen por tener
las pinzas pintadas en color amarillo. Su funcionamiento es
plenamente satisfactorio, con un tacto de frenada inicialmente
durito pero una capacidad de retención excepcional.
No tuve ocasión de probarlos a fondo porque las carreteras
por donde transitábamos eran muy lentas (apenas pasábamos
de tercera marcha).
A pesar de las diferencias que existen entre el GT3 Cup y
el GT3 de calle, este último sigue siendo un coche
plenamente apto para la competición y con todo lo necesario
para disfrutar en carreteras viradas de montaña o en
el adherente asfalto de un circuito permanente.
Me ha sorprendido en el habitáculo su abundante nivel
de equipamiento comparado con los los anteriores modelos,
que no llevaban prácticamente ni aire acondicionado
para ahorrar peso. El GT3 997 puede tener muchos elementos
de confort (relación
de algunos de ellos, listado
de todo el equipamiento). El acabado es muy cuidado y los
materiales empleados, de excelente calidad. El salpicadero
puede ir revestido en cuero. Como en anteriores GT3, los asientos
traseros se han eliminado para aligerar peso.
El puesto de conducción es perfecto para disfrutar
a fondo de las prestaciones y cualidades dinámicas
que ofrece el GT3. Sus asientos bacquet revestidos en cuero
son muy similares a los utilizados en competición y
aportan una sujeción lateral ejemplar. El volante,
el pomo del cambio y la palanca del freno de mano están
revestidos en Alcantara.
Además
de los asientos bacquet, se ofrecen opcionalmente otros asientos
deportivos con ajuste eléctrico (2.298 €), que
resultan más cómodos en el uso cotidiano. Dichos
asientos son adaptables al contorno de cada conductor al poder
regular el apoyo lateral de la banqueta y el respaldo. También
se ofrecen en opción unos asientos bacquet aligerados
con fibra de carbono (5.056 €) que pesan 10,4 kg menos
que los bacquet de serie.
El paquete «Sport Chrono Plus» (614 €) parece
recomendable para los que quieran usar el coche en condiciones
extremas, como en circuito. Además del cronómetro
analógico situado en la parte superior del salpicadero,
dicho elemento permite seleccionar desde el interior una repuesta
distinta de la suspensión y el motor. Hay un tercer
paso, claramente pensado para circuito, que es la opción
sin sobreprecio «Clubsport» (más
información).
Las escalas y agujas de su abundante instrumentación
se distinguen en el GT3 por ser de color amarillo. Como muchos
coches de carreras lleva en el cuentavueltas un
testigo luminoso (en este caso a 8.000 rpm) que se enciende
para indicar el punto óptimo de cambio si se busca
la máxima aceleración.
Porsche sigue desarrollando un cambio automático con
mando secuencial y doble embrague (PDK), que de momento no
parece cumplir los exigentes estándares de la marca
para entrar en producción. Walter Röhrl nos comentaba
que él confiaba en que se hubiera introducido ya en
el nuevo Turbo, pero no ha sido así finalmente.
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