Rojo intenso con inspiración Ferrari
 Rojo
Ferrari es su color, Rossa su nombre (rojo en italiano), es el último
prototipo realizado por Pininfarina, la culminación de setenta años
de historia diseñando coches de ensueño. Ha estado expuesto en el
Salón de París pero vio la luz por primera vez en el anterior Salón
de Turín.
El Pininfarina Rossa está realizado sobre la base del Ferrari 550
Maranello y de él tiene el bastidor y su motor V12 a 65° de
485 CV, gracias al cual anuncian una velocidad máxima superior a
300 km/h. Sus dimensiones son: 4.290 mm de largo, 1.940 mm de ancho
y 1.130 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.500 mm y unas
vías de 1.630 mm delante y 1.660 mm. No menos impresionantes son
las dimensiones de sus neumáticos Michelin con sistema PAX antipinchazos:
245/650 delante y 275/690 detrás, montados sobre unas llantas BBS
en medida milimétrica de 480 mm delante (18,9 pulgadas de diámetro)
y 520 mm detrás (20,4 pulgadas).
Su
diseño rememora anteriores Ferrari especialmente los biplazas
descapotables de los años 50 y recurre a modernos sistemas
que en un futuro no muy lejano serán una realidad. Por ejemplo,
los espejos retrovisores se han sustituido por una cámara de video.
Ésta se ha colocado entre los dos arcos de seguridad situados tras
los asientos deportivos de tipo bacquet
y muestra la imagen sobre un monitor que se encuentra en la consola
central de su singular salpicadero.
En la parte frontal destaca su parrilla cromada con el «Cavallino
Rampante» en el centro y unas tomas de aire que permiten refrigerar
los frenos y alimentar el motor. En la parte superior del capó,
en la zona donde antaño se dejaban a la vista las tomas de admisión
de los coches de competición, el Pininfarina Rossa muestra la silueta
de la parte superior del motor V12. Esta solución ha permitido también
rebajar la altura del capó.
 En
interior combina soluciones futuristas con la sencillez de un biplaza
de competición. La consola y los laterales del habitáculo son del
mismo color «Rossa» de la carrocería. La característica
rejilla cromada de Ferrari guía la palanca de cambios, para engranar
sus seis marchas. La única concesión al lujo es recubrir la parte
interior de las puertas y los asientos con cuero; el volante es
de aluminio y piel.
|