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Un 806 con cambios muy importantes
La base del coche es la misma que la del 806, no
cambia la batalla y el diseño de las suspensiones es el mismo.
Delante tiene McPherson y detrás un eje que es básicamente
como uno rígido con tirantes y barra Panhard, pero que está
desplazado del mismo eje de las ruedas y por eso soporta una cierta
torsión; de hecho, ninguna versión salvo el V6 tiene
estabilizadora trasera.
Llama la atención de este bastidor que tiene una flexibilidad
mucho mayor de lo normal en coches de batalla tan larga; la rigidez
torsional es muy baja (sólo 9.800 Nm/grado). Quizá
no sea posible hacer una carrocería tan grande, hueca, con
vanos tan amplios y que, además, tenga mucha resistencia
a la torsión, sin pasar de un cierto peso y coste de producción.
Los muelles son más duros que los del 806 (el 807 pesa más)
y los amortiguadores tienen respuesta variable en función
de la carga. Los frenos delanteros son de 285 x 28 delante en todas
las versiones salvo el V6, que lleva unos discos Bembo de 310 con
pinzas de cuatro pistones. Los traseros son discos macizos (272
x 12 mm).
A diferencia del Ulysse, el 807 tendrá control de estabilidad
de serie en toda la gama. El ESP incluye servofreno de emergencia,
repartidor electrónico de frenada y control de tracción.
Hay un cambio manual de cinco velocidades como equipo de serie
y, opcionalmente (salvo en el V6, que es de serie), uno automático
de cuatro relaciones y mando secuencial. El 807 es tracción
delantera.
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