Un deportivo eficaz y equilibrado
Sólo
hace falta rodar unos cuantos kilómetros al volante del Peugeot 206
GTi para tener la sensación de que lo hemos conducido toda la vida.
Sus reaciones lo hacen tan eficaz como fácil de conducir, pide a gritos
tramos con curvas.
La imagen del 206 GTi se distingue del resto de la gama por unas
llantas de aleación de 15 pulgadas de diámetro, faldón delantero
tomas de aire más grandes, aletas delanteras ensanchadas, faros
de doble parábola y salida de escape cromado. Discreto a pesar de
todo esto, no es fácil adivinar a simple vista que también
hay otras diferencias: un motor de 135 CV, suspensiones menos flexibles,
frenos más grandes y un equipamiento interior con detalles «deportivos».
El
motor tiene un funcionamiento brillante y se mueve con energía desde
bajo régimen
pero tampoco nos sorprende con un empuje descomunal. Las suspensiones
son «duras» para mejorar la estabilidad en curva, pero
es más cómodo de lo que podría parecer dado su talante deportivo,
salvo en carreteras muy bacheadas. El equipamiento de serie es muy
bueno climatizador automático, antibloqueo de frenos o doble
airbag, entre otros elementos habida cuenta de su precio.
No puede tener control
de estabilidad.
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