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Crece para ganar espacio interior y seguridad activa
La
estabilidad y la frenada no destacaban en el Corsa actual. Para
corregir este defecto, Opel recurre a una plataforma mucho más
grande en la tercera generación del Corsa: batalla de 2,49
m y vías de 1,43 m delante y 1,42 detrás. Así
pues, la batalla se ha alargado 45 mm y las vías se han ensanchado
42 mm delante y 32 mm detrás. Otra modificación muy
importante es que la suspensión delantera está apoyada
sobre un subchasis
que parece ser muy rígido. La suspensión delantera
es McPherson y la trasera es de rueda tirada, con brazos unidos
por un eje torsional.
Todos estos cambios han aportado una mejora destacable en la estabilidad
del Corsa. A falta de realizar una prueba a fondo, en nuestra primera
toma de contacto, la impresión ha sido muy positiva. El nuevo
Corsa pisa bien sobre el asfalto, se muestra fácil de conducir
y transmite seguridad. El GSi, con las suspensiones más duras
y neumáticos más anchos tiene más estabilidad,
capaz de rivalizar con modelos como el Fiat Punto HGT o el Peugeot
206 GTi, aunque no parece que corra tanto como ellos (0 a 100 km/h
en 9 segundos y 202 km/h de velocidad máxima).
Lo que no tiene el Corsa es control
de estabilidad, un elemento de seguridad muy recomendable que
aún no llevan muchos coches de esta clase (sólo algunas
versiones de Ibiza, Lupo, Polo, todos los Mercedes Clase A y Audi
A2 y próximamente el Clio). Opel no ha aprovechado
el lanzamiento del Corsa para distinguirse con este elemento (sí
lo ha hecho entre los monovolúmenes medios con el Zafira,
que puede llevarlo) y el nuevo modelo tendrá que esperar
al menos hasta el año 2002 para equiparlo.
Dado
que el Corsa es ahora más pesado, los frenos son ligeramente
mayores (aunque no muy grandes en ningún caso). Las versiones
más ligeras tienen discos delanteros de 240 mm (antes 236
mm), las más pesadas y potentes de 260 mm (antes 256 mm).
La dirección es eléctrica (no electrohidráulica,
como en el Astra). Tiene un motor engranado a la columna de dirección
y un calculador electrónico que determina cuánta fuerza
tiene que hacer este motor para ayudar al conductor, en función
de la velocidad del coche y el régimen del motor. El tacto
es bueno y la dirección transmite bien las sensaciones al
conductor, aunque es un poco lenta en el giro. Es poco directa para
no tener nada más que 2,9 vueltas entre topes.
El bastidor del nuevo Corsa es un 33 por ciento más rígido
que el anterior. No es un aumento muy grande; últimamente,
al cambiar de modelo, se dan aumentos de hasta un 300 por ciento
en casos extremos. Ello se debe a que cada vez más
se emplea acero de
alta resistencia; en el Corsa, más de un 40 por ciento
de acero es de este tipo.
Otra cualidad que distingue a los coches modernos y que tiene el
Corsa es que la carrocería está completamente recubierta
de cinc, para evitar corrosión. Esto hace posible que Opel
dé una garantía de 12 años contra la perforación
por corrosión. Hay marcas como Mercedes que creen
preferible limitar el uso de cinc al mínimo posible, porque
se trata de un metal pesado, más contaminante que otros medios
anticorrrosión.
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