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Crece para ganar espacio interior y seguridad activa
La
gama de motores consta de cuatro unidades de gasolina y dos Diesel;
todos con culatas de cuatro válvulas por cilindro y nuevos
en alguna medida.
Los dos más pequeños de gasolina son los que ha estrenado
el Agila: un tres cilindros de 1,0 litro de cilindrada y 58 CV de
potencia, y un cuatro cilindros de 1,2 l y 75 CV; en el Corsa anterior
estos motores tenían 54 y 65 CV, respectivamente. Son dos
motores que tienen en común el diseño de la cámara
de combustión, la distancia entre cilindros, el material
con que está hecho el bloque y la culata, la relación
de compresión o la distribución. No es igual su
potencia específica,
algo mayor en el 1,2. Aunque más potentes que sus antecesores,
estos motores gastan y contaminan menos. Puestos en marcha, ambos
tienen un funcionamiento suave y no se aprecian vibraciones molestas.
El 1.0 de tres cilindros corre más de lo que podría
parecer, aunque para mantener un ritmo ágil obliga a recurrir
a marchas más cortas y acusa más las condiciones de
carga. El 1,2 litros de 75 CV permite desenvolverse con más
soltura y tiene una buena respuesta.
Los
dos motores de gasolina más potentes son un 1,4 l de 90 CV
y un 1,8 de 125 CV. El primero, presente en la anterior generación
del Corsa, sólo ha sido retocado para cumplir la normativa
de emisiones. Con ello no parece haber perdido rendimiento
y su funcionamiento es muy satisfactorio, a pesar de ser el más
antiguo de todos.
El 1,8 es un motor que se montará también en el Astra,
el Zafira y el futuro Vectra. Deriva del actual 1,8 (también
de muy buen rendimiento), pero funciona mejor que éste en
régimen alto. En consecuencia, da 125 CV a 6.000 rpm, en
lugar de 116 CV a 5.400 rpm. En el Corsa GSi ofrece un buen empuje
y disfrutar de sensaciones deportivas, si bien parece más
enérgico cuando supera las 4.000 rpm y resulta algo ruidoso
por encima de este régimen.
Los dos Diesel son un diseño de la marca Isuzu, con inyección
directa, turbocompresor, y culata de cuatro válvulas por
cilindro con doble árbol de levas. Es el motor de 1,7 litros
de cilindrada (que también lleva el Astra), con dos variantes:
una de 65 CV y otra de 75. La diferencia entre ellos es que el primero
no tiene intercooler
y que la presión máxima que da su turbocompresor es
menor (0,7 bares contra 0,9). La inyección la lleva a cabo
una bomba rotativa que da una presión máxima de 900
bares, controlada electrónicamente. La relación de
compresión de estos motores es más bien baja, 18,4
a 1. He tenido ocasión de probar el 1.7 DTi con 75 CV y también
me ha parecido muy bien adaptado a las características del
nuevo Corsa. Es elástico y resulta agradable de utilizar
porque estira desde bajas vueltas, pero es un poco ruidoso y no
parece que corra más que el Ford Fiesta 1.8 TDdi (75 CV)
o el Renault Clio 1.9 dTi (80 CV).
Todos
los motores de gasolina pueden cumplir la norma Euro 4 de emisiones
(en vigor en el 2005), los Diesel no. El interés por cumplir
la norma Euro 4 radica principalmente en que en algunos mercados
como Alemania da un cierto beneficio fiscal. Si los
Diesel no son capaces de cumplir esta norma, se debe a que el sistema
de descontaminación necesario para hacerlo es todavía
muy costoso y complejo.
El plazo de revisión para todos los motores
gasolina o Diesel es mayor en espacio (30.000 km) pero
igual en tiempo (un año). Esto quiere decir que en la mayoría
de los casos no habrá ninguna ventaja práctica, porque
en pocas ocasiones un coche de este tipo hace más de 30.000
km en un año.
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