Se distingue por equipamiento y volumen del maletero
La unidad que hemos probado tenía el sistema
opcional IDS Plus, que cuesta 680 € e incluye amortiguación
variable (más
información sobre el IDS Plus).
En España, es imposible que un Astra con IDS
Plus no tenga también el llamado «Pack
Sport Chasis». En unos casos porque no se puede encargar
el ISD Plus sin comprar también el Pack Sport Chasis (que
cuesta otros 330 €). En otros, porque el Pack Sport Chasis
es equipo de serie.
Según nos dijo Jens Van Mahnen, director del
proyecto «IDS Plus» y de desarrollo de chasis, no tiene
sentido que un Astra tenga a la vez el IDS Plus y el Pack Sport
Chasis. Con el IDS Plus, se obtienen todas las ventajas del Pack
Sport Chasis y alguna más que no tiene ese conjunto de opciones.
Por ejemplo, con el Pack Sport Chasis hay una suspensión
más dura, que resta confort y no da más estabilidad
de la que tendría el Astra solamente con el IDS Plus y sin
el Pack Sport Chasis, según Van Mahnen.
La suspensión me ha parecido dura en términos
generales, más que la del nuevo Ford Focus, incluido el Sport
(los que hemos probado en España, no los de la presentación
internacional en Siena, que iban claramente más duros).
Al tener una amortiguación que se adapta en cada momento
a los movimientos del coche, no responde de igual manera ante irregularidades
de amplia o de pequeña frecuencia. Lo que sí tiene
es una buena capacidad de absorción.
Al
pulsar el botón «Sportswitch», que forma parte
del Pack Sport Chasis, no he notado nada en la dirección
(al igual que nos ha sucedido con todos los otros Astra que hemos
probado). Donde sí he notado cambios ha sido en el acelerador
y en la suspensión.
En el caso del acelerador, se modifica la relación entre
recorrido del pedal y la respuesta del motor; esto no quiere decir
que el coche acelere más, sino que el sistema amplifica la
respuesta del motor con relación al recorrido del pedal.
Si se va a una velocidad constante (en carga
parcial) y se pulsa el botón «Sport», aumenta
ligeramente la velocidad.
Es el primer Astra en el que noto que la amortiguación tiene
un funcionamiento distinto con el modo «Sport» activado,
posiblemente porque las otras veces que he conducido un coche con
este dispositivo no he circulado por carreteras en tan mal estado
como esta vez. Al pasar por superficies muy rotas, se aprecia que
la suspensión es más seca e incómoda. También
he notado que el coche balancea algo menos al entrar en curvas rápidas.
Esto no quiere decir que el grado de dureza máximo que puede
dar la amortiguación lo alcance exclusivamente en el modo
«Sport». Sin pulsarlo, la suspensión puede seleccionar
automáticamente la posición de máxima dureza.
En cualquier caso, este Astra va bien y entra con facilidad en
las curvas, sin movimientos que alteren la trayectoria. El control
de estabilidad es desconectable.
La unidad de prueba llevaba unas llantas opcionales de 18 x 8,5
“ con neumáticos de medidas 225/40 R18 (opción
que vale 700 €). Esta medida es la misma que lleva un Renault
Mégane 2.0 Renault Sport (225 CV) o la del eje delantero
de un Mercedes-Benz CLK 55 AMG Cabrio (367 CV); un neumático
de estas medidas puede costar entre 170 y 200 €. |