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Los asientos de la tercera fila sólo pueden llevar niños de grupo I, II o II (entre 9 y 36 kg), en sillas que se fijan con un cinturón de tres puntos de fijación; no hay enganches Isofix ni Top-Tether. Una persona adulta puede viajar con cierta comodidad, si no le importa llevar las rodillas muy flexionadas, porque el asiento está muy cerca del suelo. El espacio longitudinal disponible varia según dónde se coloque la segunda fila de asientos; la anchura y la altura son bastantes, salvo para personas muy grandes.
El procedimiento para sacar los dos asientos de la tercera fila es sencillo, si se realiza ordenadamente y si no está instalado el soporte de la bandeja que cubre el maletero.
Lo primero es deslizar el asiento central hasta una marca,
que indica que hay bastante espacio detrás para poder
sacarlos; es posible que, para llegar a esa marca, haya que
adelantar alguno de los asientos delantero. Se puede mover
el asiento central desde cualquiera de las dos puertas traseras
mediante una palanca que hay en cada extremo del asiento central.
No requiere mucho esfuerzo porque el asiento corre sobre rodamientos;
la única precaución que hay que tener es no
intentarlo si el coche está en una cuesta muy inclinada,
precisamente porque el asiento corre con facilidad.
Una
vez que el asiento central está colocado en la posición
adecuada, lo mejor es seguir la operación desde el
portón. Lo primero en esta fase es plegar en tres partes
la moqueta del maletero, con lo que los dos asientos de la
tercera fila quedan a la vista. Con una mano se tira de un
asa que hay en la parte trasera de cada respaldo, con lo que
se levanta el asiento. Con la otra mano, se sujeta la parte
de arriba del asiento para facilitar el movimiento que los
acaba fijando al suelo.
Ese procedimiento se repite eventualmente con el otro asiento. Lo último es desenclavar los cinturones de su alojamiento en la parte lateral y, finalmente, buscar las fijaciones de cada cinturón que hay bajo una trampilla.
Si está instalado el soporte de la cortina que cubre el maletero, entonces el paso primero es quitarla y el paso final es colocarla por detrás de la tercera fila de asientos, algo que resulta muy fácil de hacer desde el portón. En el manual del Zafira Opel advierte: «Al levantar o abatir los asientos, mantener alejadas las manos de la zona de las bisagras, riesgo de lesiones».
El acceso a la tercera fila puede ser más amplio que
en cualquier otro siete plazas de este tamaño, aunque
un poco más laborioso. Lo mejor que se puede hacer
para facilitar el paso hacia atrás es levantar la banqueta
del asiento de la segunda fila y desplazarlo completamente
hacia delante. De esa manera, aunque los asientos delanteros
estén muy retrasados, queda espacio suficiente para
pasar. Si no se levanta la banqueta de la segunda fila, el
espacio que queda es más bien pequeño, incómodo
para un adulto que se quiera sentar ahí o que tenga
que supervisar que un niño está correctamente
sentado en su silla y con el cinturón bien puesto.
Aunque
el vano que queda para pasar a los asientos de la tercera
fila es grande, estas plazas son inadecuadas para las personas
con menos movilidad porque hay que levantar mucho el pie para
pasar y, después, hay que hacer fuerza para auparse.
La tercera fila de asientos es la que queda más lejos del eje de cabeceo del coche. Por tanto, los movimientos verticales son más amplios ahí. Aunque el Zafira tiene una suspensión buena en ese sentido, es el peor sitio del coche para las personas que tengan tendencia a marearse.
Los asientos no son incómodos, aunque al principio puedan parecer duros. No tienen una forma muy envolvente; al menos en las curvas hacia un lado es posible apoyarse en un amplio hueco que hay en la parte exterior de cada asiento. El cinturón de seguridad y el reposacabezas están muy bien colocados. No hay salidas de aire específicas para los pasajeros de la tercera fila y sí lleva dos luces independientes y dos huecos para bebidas.
El maletero que queda si se utiliza la tercera fila de asientos mide unos 35 cm de fondo en la base; es suficiente para unas bolsas de la compra o de deporte.
El único inconveniente práctico causado por
la tercera fila de asientos, además de limitar el recorrido
longitudinal de la segunda, es que obliga a colocar la rueda
de repuesto en la parte exterior del coche, bajo el maletero. |