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Junto con el precio, su mejor cualidad son sus prestaciones.
Corre más que la mayoría de los coches similares,
pero tiene el inconveniente de un consumo de combustible alto.
Según nuestras mediciones acelera ligeramente más
que un Golf GTI (200 CV) y, al menos hasta 120 km/h, algo
más que un Mazda RX-8 (231 CV). La diferencia de prestaciones
con respecto a un BMW 325ti Compact un Toyota Celica 1.8 VVTL-i
T-Sport es mayor de lo que puede parecer a tenor de la pequeña
diferencia de potencia que hay entre ellos.
Otra
característica de este motor (que en parte es aplicable
a otros motores turboalimentados), es que hace poco ruido
mecánico (que en parte se puede deber al hecho de que
tenga turbocompresor) y es muy suave para ser de cuatro cilindros.
En este sentido, la diferencia de sonoridad es muy grande
con respecto a motores atmosféricos de cuatro cilindros
que alcanzan un régimen alto, como el Honda Civic Type
R.
El sonido de escape también es bajo; tiene un suave
tono grave que se escucha en el interior a baja velocidad
principalmente en las fases de aceleración y retención.
Tiene un margen de utilización muy amplio. Incluso
conduciendo a bajo régimen con marchas largas, la reserva
de aceleración es suficiente para moverse con agilidad
(en parte se debe a que va corto de desarrollos). La respuesta
del motor mejora a medida que sube de régimen; la aceleración
más intensa la da entre 4.000 y unas 5.900 rpm. Utilizando
ese intervalo de revoluciones es como hemos obtenido los mejores
datos de aceleración.
El corte de inyección es a 6.500 rpm, aunque no compensa
para nada llegar a tanto. Excepcionalmente, se pueden encontrar
motores turbo que llegan con más fuerza a un régimen
más alto, como el motor «TFSI» del Grupo
Volkswagen.
Otra diferencia que encuentro en el motor del Opel (y en
general en casi todos los motores turbo, ya sean de gasolina
o Diesel), con respecto al motor TFSI, es que el intervalo
entre que el conductor pisa el acelerador y el coche gana
velocidad con decisión no es inmediato. Este espacio
de tiempo se reduce al pulsar el botón «Sport»
del salpicadero; entonces la respuesta es más directa
y algo más brusca.
El
aspecto negativo de este motor su consumo. No gasta poco cuando
se le da una utilización normal y es muy sensible al
tipo de conducción. Incluso si se acelera con suavidad,
es complicado bajar de 10,0 l/100 km en una utilización
por carretera y algo de ciudad. Si se utilizan al máximo
los 200 CV en carreteras lentas, el consumo puede llegar a
26 l/100 km. Las mediciones de consumo que indica el ordenador
de viaje son bastante precisas con las reales.
Además de un coste por kilómetro elevado (que
por otra parte no es bajo en ningún coche de gasolina
de 200 CV), otro inconveniente es la escasa autonomía
que puede tener bajo determinadas condiciones de utilización,
que viene dado por el escaso volumen del depósito:
52 litros.
El Astra Coupé Turbo en su versión de 190
CV era un coche con mejor rendimiento (su motor era básicamente
igual, aunque con distintos ajustes). Era casi tan rápido,
pero gastaba menos que este Astra GTC. El Astra Coupé
Turbo que actualmente se vende tiene 200 CV de potencia, pero
no es exactamente el mismo que del GTC. No tenemos mediciones
propias del consumo de este coche.
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